La llegada de la esperada PlayStation 6 podría demorarse mucho más de lo previsto. Lejos de tener una hoja de ruta cerrada, desde las altas esferas de Sony han confirmado que la compañía todavía no ha fijado una fecha de lanzamiento ni un precio definitivo para su consola de próxima generación. El principal causante de este limbo estratégico es la crisis de suministro y el desorbitado coste de la memoria RAM, una situación crítica que mantiene en jaque a toda la industria tecnológica a raíz del boom de los centros de datos de inteligencia artificial.
El «RAMageddon» frena el calendario de la compañía
En una reciente entrevista concedida al Wall Street Journal, el CEO de Sony, Hiroki Totoki, admitió de forma abierta que la incertidumbre domina los despachos de la marca.
- Precios disparados para el año fiscal 0207: Las previsiones apuntan a que los costes de los componentes de memoria seguirán por las nubes durante todo este periodo, encareciendo de manera crítica la fabricación de hardware complejo.
- ¿Adiós al lanzamiento en 2027?: Aunque inicialmente los analistas del sector auguraban un estreno de la consola cara al público para finales de 2027, la escasez actual y la saturación en la producción de los próximos trimestres abren de par en par la puerta a un retraso oficial.
- Supervivencia por encima de todo: Totoki señaló que el deber principal de la directiva en este escenario tan convulso es asegurar la viabilidad del negocio, obligando a la corporación a replantearse sus plazos comerciales tradicionales.

Una consola que no será barata y rechaza el modelo de venta a pérdida
Si el retraso en la ventana de lanzamiento ya supone un jarro de agua fría para los entusiastas, las perspectivas económicas del producto tampoco invitan al optimismo.
Históricamente, los fabricantes de consolas (con la excepción de Nintendo) asumían pérdidas económicas iniciales con la venta del hardware durante sus primeros años de vida, compensando el margen deficitario mediante la comercialización de videojuegos. Sin embargo, la coyuntura actual ha cambiado las reglas del juego. Desde la cúpula directiva, representada también por Hideaki Nishino (presidente de Sony Interactive Entertainment), se ha reiterado que no es realista absorber la subida desmedida de costes ni pretenden vender el próximo hardware con pérdidas significativas.

Ante este panorama y sumando componentes de vanguardia, los expertos ya barajan estimaciones de precio de salida sumamente elevadas para la PS6 —situándose con facilidad en la horquilla de los 900 a los 1.000 euros—, un factor al que además habrá que sumar el riesgo de escasez de stock inicial frente a la especulación de los revendedores (scalpers).
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