Se confirma la peor de las sospechas: la próxima generación del gaming de salón va a mutar en un artículo de absoluto lujo prohibitivo. Olvídate de las consolas de 400 o 500 euros con las que creciste. Sony acaba de publicar de forma oficial la transcripción de su última sesión de preguntas y respuestas corporativas. En ella, los altos ejecutivos han dejado claro que la PlayStation 6 (PS6) romperá con la histórica tradición de vender hardware a pérdidas significativas, lanzando un aviso nuclear a los bolsillos de la comunidad.
Adiós a los subsidios: Sony priorizará los beneficios y no regalará los transistores de la PS6
Durante décadas, el modelo de negocio de las consolas consistía en vender la máquina perdiendo dinero para recuperarlo vendiendo software y suscripciones. Ese ecosistema ha muerto en este 2026 por culpa del «RAMpocalypse». Al ser preguntados de forma directa sobre la rentabilidad de las plataformas de próxima generación, la directiva de Sony ha respondido sin paños calientes: no piensan asumir la presión inflacionaria de los componentes y, en principio, nunca venderán hardware con pérdidas significativas.
La telemetría de esta crisis de costes y las previsiones de la industria arrojan números que dan escalofríos:
- El impacto del mercado de la IA: La escasez extrema y el acaparamiento global de los chips de memoria y almacenamiento flash han disparado el coste de fabricación. El propio presidente y director ejecutivo de Sony, Hiroki Totoki, ha revelado que esta crisis de suministro persistirá durante el año fiscal 2027, manteniendo los precios del silicio en máximos históricos.
- El precedente de los competidores: Esta sangría no afecta únicamente a Sony. La semana pasada Microsoft volvió a encarecer sus Xbox, mientras que la Steam Machine de Valve debutó con un precio de lanzamiento muy por encima de lo previsto.
- La barrera de los 1.000 dólares: El retraso de la próxima generación es inevitable. Los analistas de firmas como Aldora Consulting ya advierten que las consolas de nueva hornada no llegarán a las tiendas hasta 2028 como muy pronto, momento en el cual 1.000 dólares será meramente el precio inicial de salida debido al ritmo de encarecimiento de los materiales.
- Modelos recortados de tres cifras: Desde la firma de investigación Newzoo matizan que, si bien habrá configuraciones de gama alta que superen holgadamente las cuatro cifras, las marcas intentarán mantener «modelos básicos» al precio psicológico límite de 999 dólares para mitigar la resistencia del consumidor.

Te quitan el lector de discos y te cobran la consola a precio de PC de carreras
Nos apasiona la microarquitectura de los procesadores personalizados, entendemos perfectamente que el hardware no puede ignorar el encarecimiento global de las memorias GDDR7 y las obleas de TSMC, y nos parece una jugada corporativa predecible que Sony intente proteger sus márgenes financieros antes de fijar una fecha de lanzamiento final. Pero que Sony nos diga que debemos «percibir el valor real acorde al precio» mientras nos preparan un hachazo de 1.000 dólares es de tener una jeta de dimensiones galácticas.
Está espectacular que se escuden en el éxito de ventas de inventos como el PlayStation Portal para demostrar que los usuarios pagan lo que les echen. Pero la cruda realidad de sus transistores es que nos están preparando el terreno para vendernos un adoquín tecnológico que costará el doble que la PS5 en su lanzamiento. Sony ya aplicó subidas de precio de urgencia en mercados fuera de Japón y vio que la demanda no bajaba, lo que ha encendido las luces de la codicia en sus oficinas de Minato.

Quieren que normalicemos pagar cuatro cifras por un hardware cerrado en el que encima te cobran una suscripción mensual para poder jugar online a juegos que ya has comprado. Para gastarme 1.000 o 1.200 dólares en una PS6 en 2028, me monto un PC clónico modular con una tarjeta gráfica dedicada que le da mil vueltas en frecuencia y tasa de sombreado. ¡Se les ha subido el éxito a la cabeza y nos quieren cobrar el silicio a precio de uranio enriquecido!
El empujón definitivo hacia el juego en la nube
Pero este encarecimiento histórico va a ser el catalizador real de la democratización del Cloud Gaming. Si las cajas de plástico tradicionales de salón se vuelven un artículo de lujo inalcanzable para la masa de jugadores casuales, los servicios de juego en la nube y los dispositivos de juego portátiles ligeros van a arrasar el mercado.
Las compañías se verán obligadas a optimizar sus servidores de inferencia y transmisión de datos, haciendo que jugar con gráficos ultra y trazado de rayos sea posible en cualquier pantalla de 50 euros sin necesidad de tener un monstruo de 1.000 dólares devorando vatios bajo el televisor. Al final, el mercado se autorregula.
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