
Tenemos entre manos a la bestia parda de Apple, el MacBook Pro M4 Max. Una máquina que por dentro es un Fórmula 1, pero que por fuera… seamos sinceros, es igual que el de tu vecino, el de tu jefe y el del tío que se sienta a tu lado en la cafetería. Es aluminio plateado (o gris espacial), es perfecto, es frío y, a veces, es un poco aburrido.
Por eso, hoy he decidido cometer lo que para muchos puristas de la manzana es un auténtico crimen: he vinilado mi MacBook Pro de más de 3.000 euros. Y la gran pregunta es: ¿ha sido una locura total o el resultado es absolutamente brutal?
El gran dilema: ¿Dejar el aluminio virgen o personalizar tu Mac?
Existe una ley no escrita entre los usuarios de Apple: el diseño de Jony Ive no se toca. Ponerle una pegatina, una carcasa o un vinilo a un MacBook Pro se considera, en ciertos círculos, un sacrilegio estético. «Estás tapando un material premium con plástico», te dirán.
Pero luego está la realidad. La realidad de que te gastas una fortuna en un portátil y el primer día que le haces un micro-rayón con las llaves o el anillo, se te cae el alma a los pies. La realidad de que quieres que tu herramienta de trabajo refleje tu personalidad y no parezca salida de una cadena de montaje clónica.
En Gurú Tecno somos de los que pensamos que la tecnología es para disfrutarla sin miedo, así que he decidido dar el salto.
El proceso: Llevando el MacBook Pro M4 Max al siguiente nivel
Para esta «operación a corazón abierto» (o más bien a «piel abierta»), no me he la jugado con vinilos baratos de mercadillo. Si tienes una máquina premium, necesitas una skin premium. He optado por una de EasySkinz (como podéis ver en el vídeo del canal), conocidas por su precisión milimétrica en el corte y la calidad de sus texturas.

El objetivo no era solo proteger, sino darle un carácter único. Un aspecto que diga «este portátil no es uno más».
El veredicto final: ¿Sacrilegio o genialidad?
Después de aplicarlo con la precisión de un cirujano (y algún que otro sudor frío, no os voy a engañar), el resultado salta a la vista.
- ¿Queda espectacular o es un sacrilegio? Para mí, es BRUTAL. El tacto cambia, el agarre mejora y visualmente pasa de ser «un MacBook más» a ser «MI MacBook». Le da un aire industrial, robusto y personalizado que el aluminio liso no tiene.
- ¿Protege de verdad o es postureo tech? Ambas cosas. Es postureo porque queda increíble, pero la protección es real. Olvídate de los arañazos superficiales, las marcas de dedos constantes en el modelo gris espacial oscuro y el desgaste por el roce diario. Cuando quieras venderlo en un par de años, quitas la skin y el aluminio estará como el primer día.
- ¿Vale la pena ponerle una skin a un MacBook de más de 3.000€? Rotundamente sí. Es el «seguro» más barato que puedes comprar para mantener la estética de tu inversión intacta.
Mira la transformación en vídeo
No quiero que solo me leas, quiero que veas el proceso y el resultado final con tus propios ojos. ¿Cómo se aplica? ¿Quedan burbujas? ¿Cómo luce la textura en directo?
Dale al play y mira cómo transformamos esta bestia:
La opinión final del Gurú: ¿Y tú de qué equipo eres?
Esto no trata solo de protección, trata de hacer la tecnología nuestra. El MacBook Pro M4 Max ya es una bestia por dentro, ahora también lo parece por fuera.
Y ahora te toca mojarte a ti en los comentarios: ¿Eres del #TeamMacLimpio que no tocaría el aluminio ni con un palo, o eres del #TeamPersonalizado que protege y decora sus gadgets?
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