El próximo buque insignia de Apple se enfrenta a duras críticas antes de su presentación. Las filtraciones apuntan a un alarmante incremento en sus dimensiones físicas debido a una cuestionable decisión tecnológica en su batería.
Si estás planeando hacerte con el iPhone 18 Pro Max, este año no solo vas a tener que encargarte de ahorrar un poco más, también entra en juego otro factor que empieza a ser preocupante. Uno de los filtradores más importantes de la industria, Ice Universe, acaba de revelar que el más grande de los iPhones de este año será peor en dos apartados clave. El dispositivo dará un paso atrás en ergonomía, convirtiéndose en un terminal todavía más pesado y grueso que su predecesor, una pésima noticia para un smartphone que ya se encuentra en los límites de lo que muchos consideran cómodo.
El iPhone 18 Pro Max engorda: Las cifras de la polémica
El cambio general de diseño de las últimas generaciones no le sentó demasiado bien a la línea premium de Apple, haciendo que el módulo de cámara y las dimensiones totales empezasen a ser una preocupación para muchos usuarios. Lejos de corregir el tiro, el próximo modelo redoblará la apuesta:
- Grosor incrementado: El próximo modelo será 0,25 mm más grueso, alcanzando los 9 mm en su zona más delgada.
- Peso récord: El terminal aumentará algo menos de 10 gramos, situándose en unos contundentes 240 gramos de peso total.
Poniéndolo al lado de su mayor competidor, es fácil empezar a percatarse de que a Apple se le estaría yendo la mano con las cifras de peso y grosor. El Galaxy S26 Ultra, otro móvil con pantalla de 6,9 pulgadas, pesa 213 gramos (27 gramos menos) y mide apenas 7,9 mm de grosor (0,9 mm menos) ofreciendo una capacidad de batería prácticamente idéntica.
Para PROs: La terquedad de Apple con el silicio y el retraso frente al silicio-carbono
La buena noticia, eso sí, es que Apple no estaría implementando este grosor y peso extra porque sí; tiene un motivo de peso para hacerlo. Los iPhone 18 Pro y Pro Max contarán con baterías de mayor capacidad (más mAh) en su interior. Sin embargo, la física detrás de esta decisión técnica evidencia un notable retraso frente a la competencia de Android.
Mientras que marcas como vivo, Oppo o Xiaomi están lanzando al mercado dispositivos con revolucionarias baterías de silicio-carbono de hasta 7.500 mAh que son notablemente más delgadas y ligeras, Apple se niega rotundamente a adoptar esta tecnología madura. Al seguir utilizando la química tradicional de iones de litio, la única forma que tiene Cupertino de incluir más mAh es expandir físicamente el tamaño de la celda, obligando al iPhone 18 Pro Max a aumentar su grosor y peso.

Para colmo, los ingenieros de hardware advierten que este aumento de mAh no está ligado obligatoriamente a una mejor autonomía. Es muy probable que gran parte de esta energía extra se utilice para alimentar nuevos componentes y procesadores más hambrientos, dejando la duración de la batería estancada o con una mejora residual a costa de destrozar la ergonomía del teléfono.
Un gigante difícil de justificar
Mientras que el mercado de los smartphones avanza hacia la miniaturización de componentes y la optimización de nuevos materiales para las baterías, que Apple decida «engordar» su teléfono más exclusivo es una píldora difícil de tragar. Vivir en el pasado tecnológico obligando al usuario a cargar con un ladrillo de 240 gramos en el bolsillo parece una estrategia arriesgada, especialmente cuando la competencia demuestra que se puede tener mucha más autonomía sin penalizar el diseño. Habrá que ver si el ecosistema de Apple y el rendimiento bruto logran compensar lo que, sobre el papel, parece un claro paso atrás en hardware.
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