El humanoide de Tesla sale del laboratorio para enfrentarse a las líneas de montaje. Tras el visto bueno de Elon Musk, la cadena de suministro recibe órdenes de fabricar miles de unidades semanales de forma inminente.
Elon Musk no se anda con chiquitas cuando se trata de cumplir plazos, y su proyecto más ambicioso está a punto de afrontar su hora de la verdad. Según un informe de LatePost publicado hoy, el robot humanoide Tesla Optimus de tercera generación (Gen 3) ha superado su fase preliminar de diseño y se prepara para dar el salto del laboratorio a las cadenas de montaje masivas.
La transición no va a ser precisamente relajada. Varias fuentes de la cadena de suministro de Tesla han revelado que Musk ha lanzado un ultimátum demoledor: exige que se alcancen los agresivos objetivos de producción fijados para finales de año o, de lo contrario, despedirá fulminantemente a todo el equipo de compras de Optimus. Esta drástica postura, lejos de asustar, ha infundido una enorme confianza en los mercados de capitales, la cadena de suministro y toda la industria robótica, al demostrar el compromiso ciego del magnate con el proyecto.
Órdenes de compra masivas: 100.000 piezas al año
Las directrices específicas enviadas a los proveedores de Tesla revelan una hoja de ruta con una aceleración vertical en la producción de componentes para el robot:
- Corto plazo (septiembre): Se exige a los proveedores aumentar la capacidad de suministro hasta alcanzar las 1.000 unidades por semana.
- Medio plazo (finales de año): El ritmo deberá escalar de forma exponencial hasta situarse entre las 2.000 y 2.500 unidades semanales.
- Capacidad anualizada: Con estas previsiones sobre la mesa, la cadena de suministro estará totalmente capacitada para entregar a Tesla unas 100.000 piezas de Optimus al año antes de que cierre el ejercicio.

Dos personas cercanas a los proveedores han confirmado que Tesla trabaja con un margen de pedidos de unos dos meses de antelación, y aseguran que ya se han emitido órdenes de compra específicas para fabricar cientos de vehículos robóticos de cara al próximo mes de agosto. Todo ello después de que Musk revisara y aprobara personalmente la última versión de Optimus Gen 3 en una reunión ejecutiva a finales de junio. De hecho, el pasado 1 de julio, el propio mandatario publicó una fotografía confirmando su visita a la línea de producción en la fábrica de Fremont.
Para PROs: La metamorfosis de Fremont y las 10.000 piezas únicas
Para los analistas de infraestructuras industriales y robótica, el verdadero hito no es solo el software de IA del robot, sino el monumental reto de ingeniería que supone su escalado manufacturero.
Tesla ha transformado por completo su mítica fábrica de Fremont (California) para reconvertirla en una línea de producción exclusiva de robots humanoides. Para liberar espacio y recursos, en mayo de este año salieron de la línea de producción el último Model S y el último Model X fabricados en dichas instalaciones.
El inicio formal de la producción de Optimus en Fremont está programado entre finales de julio y agosto. Sin embargo, el propio Musk ha querido enfriar las expectativas del mercado asegurando que la producción inicial será «extremadamente lenta» porque, a diferencia de fabricar un coche, Optimus es un producto completamente nuevo que integra más de 10.000 piezas únicas.

A nivel técnico, la cadena de suministro se enfrenta al desafío de estandarizar la fabricación de actuadores electromecánicos ultrasensibles, sensores de fuerza en los dedos y sistemas de visión computacional con tolerancias de micrómetros. Ensamblar 10.000 componentes inéditos sin una tasa de fallo (scrap rate) que hunda los márgenes es una tarea titánica. De ahí que, aunque Musk describiera en marzo a Optimus Gen 3 como «el robot más avanzado del mundo hasta la fecha» sin rival en la industria, la planificación de la compañía contemple esta fase veraniega como una producción a pequeña escala, posponiendo la verdadera producción en masa a gran escala para el año 2027.
El nacimiento de una nueva industria
Asistir al nacimiento de una nueva categoría de hardware de la mano de Tesla es un espectáculo fascinante. El paso del optimismo de laboratorio a la cruda realidad de las líneas de montaje de Fremont nos demuestra que la robótica humanoide ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en un negocio de manufactura real. Si la cadena de suministro responde al ultimátum de Musk y logra coordinar esas 10.000 piezas únicas para finales de año, estaremos ante las puertas de una revolución laboral y tecnológica sin precedentes. ¡El futuro de la automatización se está ensamblando ahora mismo!
¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.
