
Se acabó el juego de las especulaciones baratas. Las primeras cifras sobre el acuerdo entre Apple y Google para usar su IA se han quedado ridículamente cortas. Cupertino ha tenido que abrir la bóveda de par en par para no quedarse atrás en la carrera de la inteligencia artificial, y hay un claro perdedor en esta historia.
Hace apenas dos meses, los rumores apuntaban a que Apple pagaría unos mil millones de dólares para que Google Gemini fuera el cerebro oculto de la nueva Siri. Parecía mucho dinero, pero un nuevo análisis del Financial Times ha destapado la realidad: la cifra se ha multiplicado por cinco. El acuerdo podría alcanzar los 5.000 millones de dólares.

Aunque para Apple esto es lo que facturan en un par de semanas, sigue siendo una fortuna que demuestra la desesperación de Cupertino por arreglar Siri de una vez por todas antes de su renovación en primavera con iOS 26.4.
Por qué Google ganó y por qué cuesta tanto
El acuerdo creció exponencialmente porque Google logró lo que parecía imposible: cerrar la brecha de rendimiento con OpenAI justo cuando Apple necesitaba un socio con infraestructura probada. Aunque internamente el modelo Claude de Anthropic gustaba más, la relación preexistente con Google (que ya paga 20.000 millones por ser el buscador por defecto) y la capacidad de escala de Gemini inclinaron la balanza.

No es una compra de licencias. Es un contrato masivo de cloud computing. Apple está alquilando la capacidad de cómputo de Google para ejecutar una versión de Gemini de 1,2 billones de parámetros (un aumento del 700% respecto a la Siri actual) dentro de su propia infraestructura de Private Cloud Compute.
El gran perdedor: Adiós a ChatGPT en el iPhone
El daño colateral de este mega-contrato es OpenAI. La integración de ChatGPT en Apple Intelligence, que parecía el futuro hace un año, tiene los días contados. El Financial Times predice que terminará muriendo por pura redundancia: si Apple ya paga 5.000 millones por Gemini, ¿para qué mantener un segundo modelo que hace lo mismo?.
Además, hubo un divorcio «sentimental». Cuando OpenAI contrató al legendario diseñador de Apple, Jony Ive, para crear su propio dispositivo de hardware, pasaron de ser un proveedor de software a un competidor potencial, lo que enfrió las relaciones.

Pagando por la fuga de cerebros y el retraso
Lo irónico es que Apple sigue sin querer gastar en infraestructura propia al nivel de sus rivales. Mientras Google gastará 90.000 millones en centros de datos este año fiscal, Apple apenas invierte el 3% de sus ingresos en ello.
Apple ha elegido no correr esa carrera, pero el precio de quedarse fuera es pagar al que sí corrió. Este acuerdo de 5.000 millones es, en el fondo, la consecuencia de una fuga de talento clave en IA hacia empresas como Meta y un retraso estratégico que ahora intentan tapar a golpe de talonario.
La opinión final del Gurú
Técnicamente, esto es una cura de humildad histórica para Apple. Han tenido que admitir que su equipo interno, lastrado por la pérdida de talento, no podía llegar a tiempo y han tenido que recurrir a su mayor rival histórico, Google, pagando una cifra astronómica. Pero para nosotros, los usuarios, es la mejor noticia posible. La Siri que llegará en primavera no será un parche; será una bestia de 1,2 billones de parámetros impulsada por la mejor infraestructura del mundo.
Más nos vale usarla, porque es la Siri más cara de la historia y su cerebro, irónicamente, es «Made in Mountain View». ¿Qué esperas tú de esta alianza? ¿Un nuevo moment Apple o mucho ruido y pocas nueces? ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguirnos en YouTube, Instagram y Facebook para estar al día de todo.