BMW acaba de dar un golpe sobre la mesa. La quinta generación del mítico X5 ya es oficial y no es un simple lavado de cara: es una bestia más larga, más baja y cargada hasta los topes de tecnología que amenaza con devorar a la competencia y reorganizar toda la gama eléctrica de la marca bávara.
Se acabó la espera y los rumores. Y si esperabas una evolución continuista y aburrida, te equivocabas de marca. Estamos ante la generación que más ha mutado desde que el primer modelo pisara el asfalto.
BMW le ha inyectado su lenguaje de diseño más agresivo. Las cotas no engañan: el nuevo «tanque» alemán estira su chasis hasta los 4994 mm de largo (5,6 cm más que el actual) y rebaja su altura a 1751 mm (1,5 cm menos), lo que le confiere una silueta mucho más afilada, aerodinámica y deportiva. Con una anchura de 2000 mm y una batalla inmensa de 3035 mm, su presencia en carretera va a ser sencillamente imponente.

Para PROs: Tracción trasera, pantallazos y motores salvajes
Pero la verdadera revolución del nuevo X5 está bajo su carrocería y en el puesto de conducción. La marca ha tirado la casa por la ventana para asegurar que este SUV sea la referencia tecnológica absoluta del sector:
- La salvación de los puristas: En contra de la tendencia del mercado que obliga al 4×4 en estos tonelajes, BMW ha confirmado que seguirá ofreciendo una versión de tracción trasera pura. El anhelado BMW X5 40 de propulsión llegará al mercado en el primer trimestre de 2027 para alegría de los más puristas.
- Un cine en el salpicadero: El interior unifica el lenguaje de la nueva era de la marca. Con una disposición que bebe del i3 y una atmósfera premium heredada directamente del Serie 7, el salpicadero está dominado por una inmensa pantalla central de 17,9 pulgadas. Y si el copiloto se aburre, puede montar una pantalla secundaria opcional de 14,6 pulgadas.
- El arsenal mecánico: BMW no se casa con ninguna moda restrictiva y ofrece cinco vías diferentes de propulsión: gasolina, híbrido enchufable, eléctrico puro, diésel e incluso pila de combustible de hidrógeno.

Para el mercado estadounidense, la alineación inicial ya marea con sus cifras:
| Modelo | Arquitectura mecánica | Potencia y rendimiento |
| X5 40 | 3.0L L6 (gasolina) | 394 CV / 580 Nm |
| X5 50e | 3.0L L6 PHEV + Batería 26,5 kWh | 483 CV |
| X5 M60e | 3.0L L6 PHEV de alto rendimiento | 612 CV |
| iX5 60 (eléctrico) | Batería masiva de 141,0 kWh | 578 CV / 804 Nm |
| X5 Hydrogen | Pila de combustible | Por anunciar |
La opinión de Gurú Tecno: El SUV definitivo que no acepta chantajes
Lo que ha hecho BMW con este X5 G65 es una auténtica masterclass de cómo leer a tu cliente. Mientras otros fabricantes se suicidan apostando todo al 100% eléctrico y eliminando opciones de combustión, los bávaros te dicen: «¿Qué quieres? ¿Un seis cilindros en línea tradicional? Lo tienes. ¿Un misil híbrido de 612 caballos? Tuyo. ¿Un eléctrico con una batería absurda de 141 kWh para cruzar el país? Toma. ¿Que eres un romántico y quieres tracción trasera en un bicho de más de dos toneladas? También te lo damos».

Es un órdago a la grande. El hecho de que la propia marca espere que esta nueva generación acabe reemplazando al controvertido iX en el mercado global nos dice todo lo que necesitamos saber: han entendido que el diseño de nave espacial extraña no vende tanto como la silueta musculosa y clásica de un X5 vitaminado. Ofrecer hidrógeno, mantener el diésel vivo y encima meter un pantallón de casi 18 pulgadas es la prueba definitiva de que en Múnich no piensan ceder ni un milímetro de asfalto ante Porsche o Mercedes.
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