Tim Cook logra una exención de los impuestos a la importación del 100% para los semiconductores, pero el precio a pagar es histórico: abrir la puerta a los procesadores fabricados por la fundición de Intel.
La geopolítica y la tecnología han colisionado con fuerza en el sector de los semiconductores. Según un informe publicado por The Wall Street Journal, Apple logró obtener el año pasado una crucial exención de los aranceles del gobierno estadounidense sobre las importaciones de semiconductores. La contrapartida acordada fue que la compañía de Cupertino se comprometió a utilizar las fábricas de obleas de Intel en Estados Unidos para la fabricación de sus chips.
Esta maniobra se gestó en el verano de 2025, cuando el gobierno planeaba imponer aranceles de hasta el 100% a los productos semiconductores importados. Esta drástica medida amenazaba con impactar de lleno en el precio de venta de los productos estrella de la marca, como los iPhones y los ordenadores Mac. Ante esta situación, el CEO de Apple, Tim Cook, viajó urgentemente a Washington para presionar a favor de estas exenciones arancelarias. Durante las negociaciones, tanto el presidente estadounidense como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, mencionaron a Intel ante Cook, expresando la esperanza de que Apple utilizara las instalaciones de la marca, las cuales atravesaban dificultades.
El rescate gubernamental y la transformación de Intel
Apple finalmente accedió a las presiones, garantizando que Intel fabricará chips para algunos portátiles Mac y iPhones, y comprometiéndose a invertir cientos de miles de millones de dólares adicionales en Estados Unidos en el futuro.
El acuerdo con Apple fue complementado por una intervención estatal masiva y movimientos estratégicos de inversión. En agosto de 2025, la administración estadounidense convirtió 9.000 millones de dólares en fondos federales en una participación del 10% en Intel, convirtiéndose así en el mayor accionista de la empresa. Tras conocerse que Apple usaría estos chips, las acciones de Intel alcanzaron brevemente un máximo histórico.

A partir de la llegada de Li-Wu Chen como CEO en marzo de 2025, Intel inició una profunda transformación de su modelo:
- Cambio de estrategia corporativa: La compañía comenzó a reducir gastos, optimizar su línea de productos y enfocar el desarrollo de su negocio de fundición hacia los clientes externos.
- Inyección de capital y alianzas: El precio de las acciones de Intel se cuadruplicó desde el nombramiento de Chen, impulsado por acuerdos como la inversión de 5.000 millones de dólares que Nvidia realizó en septiembre de 2025 para adquirir productos de chips personalizados para centros de datos.
- Proyectos de vanguardia: En abril de 2026, el proyecto TERAFAB de Elon Musk anunció oficialmente que Intel participaría en el diseño, la fabricación y el empaquetado de sus chips de alto rendimiento.
- Empaquetado avanzado: Los funcionarios del Departamento de Comercio presionan constantemente a Intel para que amplíe su capacidad de empaquetado avanzado en Nuevo México. Esta tecnología combina módulos pequeños en productos completos, siendo vital para la computación de IA y clave para competir con TSMC.
Para PROs: El abismo financiero de la fundición y el impulso de la IA
Para los analistas del hardware de silicio, la apuesta del gobierno por Intel presenta desafíos significativos a corto plazo. A nivel interno, Chen Liwu ha creado un nuevo equipo central de ingeniería para integrar diseños personalizados y ha atraído talento de rivales como Samsung y SK Hynix. Sin embargo, la división pura de fundición ha acumulado pérdidas operativas de 10.400 millones de dólares en los últimos trimestres fiscales.
Las cifras recientes de abril de 2026 reflejan este panorama operativo:
| Indicador financiero (abril 2026) | Cifra (dólares) |
| Pérdidas operativas de la división de fundición | 10.400 millones de dólares acumulados |
| Ingresos del negocio de centros de datos | 5.100 millones de dólares (+22% interanual) |
| Pérdida neta trimestral (total compañía) | 3.700 millones de dólares |
Varios clientes externos han expresado su preocupación por la capacidad real de Intel para mantener una producción estable a gran escala. Expertos en política industrial, como Scott Lincicome del Instituto Cato, advierten que la profunda intervención gubernamental podría ser un riesgo si la empresa no logra mejorar su desempeño comercial.
Pese a ello, la demanda de hardware para Inteligencia Artificial sigue insuflando oxígeno a la compañía. En abril de 2026, Google Cloud anunció una compra a gran escala de procesadores Intel Xeon para dar soporte a sus tareas empresariales. Mark Lohmeyer, directivo de Google Cloud, afirmó que la mejora en la respuesta y la personalización de servicios ha reforzado la confianza en Intel.
Actualmente, la colaboración de gigantes como Apple, Nvidia y Google es el pilar para la reestructuración de la empresa. Aunque el gobierno inyecte fondos para la producción avanzada de semiconductores en suelo estadounidense, el futuro competitivo de la fundición dependerá enteramente de su tecnología, su estabilidad operativa y la confianza real de sus clientes.
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