Si estás montando un PC o quieres darle una segunda vida a tu PlayStation 4, la elección del almacenamiento lo es todo. Descubre por qué no todos los discos sólidos son iguales y cómo elegir el adecuado.
Cuando hablamos de acelerar un ordenador o una consola, el primer consejo siempre es el mismo: cambia el viejo disco duro mecánico por una unidad de estado sólido (SSD). Sin embargo, el mercado actual está dividido en diferentes formatos y tecnologías que pueden confundir al comprador.
La duda más frecuente al montar un equipo nuevo es elegir entre las dos tecnologías dominantes. Tanto las unidades SSD SATA como las SSD NVMe cumplen la misma función: almacenar datos de forma rápida utilizando memoria flash, sin necesidad de piezas mecánicas en movimiento. Pero la similitud termina ahí.
Resucitando el hardware antiguo: El caso de las consolas
Antes de ir a la gama ultra alta, es interesante ver qué ocurre con el hardware de generaciones pasadas. Optar por una unidad SSD puede mejorar el rendimiento de las consolas más antiguas como la PS4 o la Xbox One.
Las unidades de estado sólido permiten que la consola lea y acceda a los datos más rápido, lo que reduce de forma notable los tiempos de carga, el arranque del sistema y el tiempo que tardan en aparecer los elementos del juego. Sin embargo, no esperes milagros visuales: la tasa de fotogramas y el rendimiento gráfico no cambian, ya que dependen de la CPU y la GPU de la consola. Quienes estén cansados de pantallas de carga largas se beneficiarán claramente de una unidad SSD, aunque no deben esperar mejoras en el rendimiento puro del juego.

Para PROs: El cuello de botella del estándar SATA frente a la vía rápida NVMe
Para los entusiastas del hardware que buscan exprimir cada milisegundo en su PC, la diferencia fundamental entre ambos formatos radica en la interfaz de conexión y cómo el sistema operativo se comunica con las celdas de memoria.
- El límite del SATA: Los SSD SATA emplean una interfaz diseñada originalmente para discos duros tradicionales, lo que limita su rendimiento. Al estar atados a un protocolo heredado de la era mecánica, estos discos se topan con un «techo» de velocidad insalvable, por muy rápidas que sean sus memorias flash internas.
- La revolución PCIe: Por su parte, los SSD NVMe utilizan la conexión PCI Express del ordenador, mucho más rápida y eficiente. Al saltarse los cuellos de botella de las interfaces antiguas y comunicarse directamente a través de las pistas de la placa base, los NVMe ofrecen tiempos de arranque más cortos, cargas más rápidas en aplicaciones y un mejor rendimiento general del sistema. PDF
Invertir con cabeza en la memoria de tu equipo
Elegir el almacenamiento adecuado ya no es solo una cuestión de gigabytes, sino de arquitectura. Si tu objetivo es revivir un portátil con años a sus espaldas o hacer que los menús de tu PS4 vuelen, un SSD SATA económico te dará el salto de rendimiento que necesitas.
Pero si estás construyendo un PC de nueva generación para gaming o edición de vídeo, atarte al estándar SATA es ponerle un freno de mano a tu procesador; la interfaz PCI Express de los NVMe es la única vía capaz de alimentar de datos a tu sistema a la velocidad que exige la informática actual.
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