BMW ha decidido bajar la persiana de la serie Z. Con la salida de la última unidad del chasis G29, el fabricante de Múnich se queda prácticamente sin descapotables de pura raza, dejando al Serie 4 Convertible como el único superviviente (y seamos sinceros, no es lo mismo).
20 años de adrenalina: Del Z1 al G29
La serie Z siempre fue el patio de recreo de los diseñadores de BMW:
- Z1 (1991): Aquellas puertas correderas que bajaban verticalmente eran pura magia técnica.
- Z3 (1995): El coche que convirtió a James Bond en un fan de los descapotables alemanes en GoldenEye. Un éxito de masas que nos regaló el icónico «Clown Shoe» (Z3 Coupé).
- Z8 (1999): La obra maestra. El V8 del M5 E39 metido en una carrocería inspirada en el 507. Pura elegancia de Hollywood.
- Z4 (2002-2026): Tres generaciones que pasaron de la arriesgada estética de Chris Bangle (E85) al techo rígido retráctil (E89) y, finalmente, al regreso a la lona y la plataforma compartida con el Toyota Supra (G29).
El canto del cisne: Transmisión manual y ADN compartido
La ironía del destino es que el Z4 se va en su mejor momento. La generación actual (G29) refinó su comportamiento dinámico gracias a la colaboración con Toyota y, en un último gesto de amor hacia los entusiastas, BMW añadió la transmisión manual en sus últimos meses de vida. Su motor de seis cilindros en línea y 340 CV es, para muchos, el equilibrio perfecto entre potencia y disfrute.

¿Habrá un futuro? El rayo de esperanza de Toyota
BMW no ha dicho ni una palabra sobre un sucesor. En un mundo obsesionado con los SUV eléctricos, un roadster biplaza es una «rara avis» comercial. Sin embargo, en el búnker mantenemos la esperanza: Toyota ya está desarrollando el nuevo Supra. Si la historia se repite y ambas marcas vuelven a sentarse a la mesa, podríamos ver un Z5 (o un Z4 eléctrico) en la próxima década.
| Modelo | Años | Hito clave |
| BMW Z1 | 1989-1991 | Puertas retráctiles verticales |
| BMW Z3 | 1995-2002 | El primer gran éxito masivo |
| BMW Z8 | 1999-2003 | Motor V8 de 400 CV y cine Bond |
| BMW Z4 | 2002-2026 | El equilibrio entre lujo y deporte |
Conclusión: El adiós de un coche que no entendía de razones, solo de emociones
La muerte del BMW Z4 es la crónica de una pérdida anunciada en una industria que prioriza la eficiencia sobre la sonrisa del conductor. Se va un coche que nació para ser disfrutado en una carretera secundaria un domingo por la mañana, no para cumplir con una hoja de Excel. Su despedida deja un vacío que ni el mejor SUV eléctrico del mundo podrá llenar. Esperemos que este sea solo un «hasta luego» y que, cuando la fiebre de los tanques de tres toneladas pase, BMW recuerde que su esencia siempre fue un motor delantero, tracción trasera y el viento en la cara.

¿Crees que BMW comete un error al abandonar el segmento de los roadsters puros, o es un movimiento lógico dado que casi nadie compra biplazas hoy en día? Si el Z4 regresara, ¿aceptarías que fuera 100% eléctrico o crees que la esencia de un coche ‘Z’ muere sin el sonido de un motor de combustión?
El silencio en la planta de Graz hoy es ensordecedor. El BMW Z4 se va por la puerta grande, habiendo cumplido su misión de hacernos soñar con la libertad sobre ruedas. En el búnker siempre tendremos un hueco en el garaje para una unidad manual del G29. ¡Hasta pronto, viejo amigo!
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