Elon Musk no necesita conferencias de prensa ni comunicados rimbombantes. Coge su móvil, abre la plataforma X y suelta una bomba que hace temblar a toda la industria automotriz y tecnológica. Y la última es de las gordas: Tesla ya está entrenando un nuevo modelo de Full Self-Driving (FSD) con, aproximadamente, 10 veces más parámetros que la versión actual. Una escalada de poder computacional sin precedentes.
Y esta inyección de esteroides a su inteligencia artificial no es solo para que el coche cambie de carril de forma más suave. El objetivo final es cumplir sus promesas más salvajes y polémicas, como la de poder jugar a videojuegos mientras el coche conduce. Y, fiel a su estilo de optimismo cósmico, Musk le ha puesto una fecha de lanzamiento que roza la locura: podría estar listo para el público a finales del próximo mes.
10 veces más cerebro: ¿qué significa este salto?
Pasar a un modelo de IA con 10 veces más parámetros no es una simple actualización. Es un cambio generacional completo. Un cerebro artificial así de grande puede procesar una cantidad de información y de matices del mundo real inmensamente superior. Musk también menciona una «gran mejora en la pérdida de compresión de vídeo», lo que significa que el sistema podrá «ver» y entender el entorno a través de sus cámaras con una fidelidad y una precisión mucho mayores.

Este es el cerebro que, según Tesla, necesitan para que sus Robotaxis, que ya operan de forma limitada en Austin y San Francisco, puedan enfrentarse a cualquier escenario complejo sin que un «supervisor de seguridad» tenga que intervenir. Es la pieza que, en la visión de Musk, les falta para pasar de una «asistencia avanzada» a una «autonomía» casi total, capaz de justificar que el conductor humano se dedique a otras tareas.
Una nueva dosis de ‘tiempo Musk’
La noticia es espectacular. Un modelo de FSD 10 veces más potente es un avance monumental que podría acelerar la llegada de la conducción autónoma real. Pero, como siempre con las profecías de Musk, hay que coger el calendario y mirarlo con un escepticismo saludable. La frase clave en su anuncio es «si las pruebas van bien«. En el mundo del desarrollo de software a esta escala, las pruebas casi nunca van perfectas a la primera.

El «finales del próximo mes» es, muy probablemente, una fecha para una primera beta muy limitada para empleados o un grupo selecto de usuarios, no un despliegue masivo para todo el mundo. Es la forma que tiene Musk de presionar a sus propios ingenieros hasta el límite y de generar un hype brutal en el mercado, manteniendo a Tesla en el centro de la conversación.
El objetivo final: jugar al Cyberpunk en un atasco
Esta escalada de poder computacional es el intento de Musk de crear la justificación técnica para su promesa más controvertida: que en 3 a 6 meses, dependiendo de la aprobación de los reguladores, puedas jugar a videojuegos mientras tu Tesla te lleva a casa. Sabe que la versión actual de FSD no está ni remotamente cerca de ser lo suficientemente fiable como para que un gobierno apruebe algo así. Necesita un salto cuántico en el rendimiento y la seguridad, y este nuevo modelo es su apuesta para conseguirlo. La dirección es innegable: Tesla no está frenando, está acelerando a fondo en su carrera por resolver la conducción autónoma.
¿Crees que esta vez Musk cumplirá sus plazos? ¿Es un FSD 10 veces más grande la solución definitiva para la conducción autónoma? El debate sobre el futuro de Tesla y los coches que se conducen solos está al rojo vivo. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.
