El hombre que cofundó Apple y que básicamente inventó el ordenador personal tal y como lo conocemos, ha decidido que ya ha tenido suficiente silicio por una vida. Steve Wozniak, el genio rebelde que trabajó en el Apple I y II antes de que la manzana se volviera corporativa, ha soltado una bomba en la CNN: casi nunca usa Inteligencia Artificial.
¿El motivo? No es que no funcione, es que funciona demasiado bien… y eso le aburre soberanamente. Hemos analizado sus palabras y la conclusión es demoledora: estamos cambiando el alma por la eficiencia.
El veredicto del «Woz»: Árido, perfecto y desalmado
Wozniak, que dejó Apple en 1985 pero sigue siendo la brújula moral de muchos geeks, afirma que el contenido generado por IA le resulta «demasiado árido». Para un tipo que creaba circuitos que eran auténticas obras de arte minimalistas, la perfección matemática de los LLM actuales le parece una cáscara vacía.

«Prefiero ver expresiones de personas reales, y eso a menudo me decepciona», confiesa Woz. Básicamente, prefiere un error humano con sentimiento que una respuesta perfecta de un servidor de Nvidia.

La rebelión silenciosa de los despachos
Pero ojo, que Woz no es el único «luddita» con traje. Un estudio de la Universidad de Stanford revela una realidad que las tecnológicas intentan ocultar:
- El 70% de los altos directivos (CEOs y CFOs) usan la IA menos de una hora a la semana.
- Un 28% ni siquiera la toca.
- Solo un pírrico 7% se atreve a usarla más de 5 horas semanales.
Parece que mientras nos venden que la IA va a revolucionar nuestro trabajo, los que cortan el bacalao prefieren seguir confiando en su instinto (o en sus secretarios humanos).
El análisis de Gurú Tecno: ¿Se nos está yendo la pinza?
Incluso Tim Cook, el actual CEO de Apple, ha salido a la palestra para decir que le preocupa que pasemos más tiempo mirando el iPhone que a las personas. Es irónico que los mismos que nos venden los dispositivos nos pidan que «salgamos a la calle».
En Gurú Tecno creemos que Wozniak tiene razón en algo fundamental: la tecnología es una herramienta, no un fin. Si la IA nos entrega resultados perfectos pero sin chispa, acabaremos viviendo en un mundo estéticamente impecable pero emocionalmente estéril. ¿De qué sirve un código perfecto si no hay un programador que sepa por qué esa línea está ahí? ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.
