
Si pensabais que el 2026 iba a ser un año tranquilo en el mundo del desarrollo de software, agarraos porque vienen curvas. Durante décadas, «picar código» ha sido una batalla constante contra la frustración: peleas con compiladores, noches perdidas por un punto y coma mal puesto y la necesidad de memorizar sintaxis arcanas como si fueran hechizos mágicos.
Pero, ¿y si os dijera que esa era está llegando a su fin? ¿Y si el lenguaje de programación más potente del futuro no es Python, ni Rust, ni C++, sino el mismo que usas para pedir un café?
Alexandr Wang, el responsable de IA en Meta y fundador de Scale AI, ha soltado una bomba que redefine el tablero de juego. Bienvenidos a la era del Vibe Coding.
Wang ha lanzado una proclama que resuena en todo Silicon Valley: el éxito de la próxima generación tecnológica no dependerá de cuánta sintaxis memoricen. Dependerá de su capacidad para transmitir una visión, una intención… un «vibe».
El manifiesto de Alexandr Wang: adiós al punto y coma
Lo que estamos viviendo no es una simple actualización de nuestras herramientas. Según Wang, estamos ante un cambio de era comparable al nacimiento del PC en los 70 y 80. Si Gates democratizó el acceso al hardware, la IA está democratizando absolutamente la creación de software.
El Vibe Coding es la transición fundamental donde el humano deja de ser el «traductor» que convierte ideas en líneas de código crípticas para la máquina. Ahora, el humano se convierte en el supervisor de resultados. La premisa es disruptiva: los adolescentes que hoy tienen 13 años no necesitan aprender las reglas gramaticales de una máquina; necesitan desarrollar el pensamiento sistémico y la creatividad para guiar a la IA.
El club de los «ya no programo»: de Jensen Huang a Devin
Wang no está solo en esta visión. El titán Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ya avisó hace meses que aprender a programar al estilo tradicional podría ser un consejo obsoleto, sugiriendo que campos como la biología o la estrategia serían más fértiles.
El Vibe Coding ya no es teoría, es una realidad tangible gracias a herramientas como GitHub Copilot o el editor Cursor, que permiten a los desarrolladores construir aplicaciones complejas simplemente «conversando» con su entorno de desarrollo. Incluso agentes autónomos como Devin (de Cognition Labs) apuntan a un futuro cercano donde el rol humano se limita a dar el visto bueno final.

Dominar la «vibración»: las nuevas 10.000 horas
Si saber dónde poner un paréntesis ya no es una ventaja competitiva, ¿qué lo es? Wang propone una nueva regla de oro: la maestría ahora se mide en la capacidad de iterar con la IA. Se trata de acumular 10.000 horas interactuando con estos modelos para entender profundamente sus sesgos, sus potencias y sus límites.
No basta con escribir un «prompt» mágico y esperar un milagro. El Vibe Coding es dirigir un flujo constante de instrucciones que moldean el producto final. El valor se traslada del «cómo» se hace (la sintaxis) al «qué» se hace (la visión).

Estamos cerrando el capítulo del programador como un artesano que talla cada línea de madera y abrimos el del arquitecto conceptual. El Vibe Coding te sitúa en el podio del director de orquesta: no necesitas tocar el violín mejor que nadie, necesitas saber exactamente cómo debe sonar la sinfonía completa para que el resultado sea perfecto.
La opinión final del Gurú
Técnicamente, estamos ante la mayor revolución en la abstracción informática desde la invención de los lenguajes de alto nivel. El Vibe Coding no elimina la necesidad de entender la lógica de programación, pero cambia radicalmente el enfoque. Es el paso de la manufactura a la dirección creativa.

Para los puristas, esto puede sonar a herejía. Pero la realidad es que, si una IA puede encargarse de la «fontanería» del código (la sintaxis, la indentación, los errores tipográficos), los humanos podemos liberar ancho de banda mental para centrarnos en lo que realmente importa: la arquitectura del sistema, la experiencia de usuario y la resolución de problemas complejos.
No es el fin de los desarrolladores, es su evolución hacia roles de mayor valor añadido. El futuro pertenece a quienes sepan «susurrar» a las IAs. ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.