
El purismo ha ganado la batalla en las oficinas de Munich. Frank van Meel, director ejecutivo de BMW M, ha zanjado cualquier rumor sobre la posible llegada de las siglas CS (Competition Sport) al segmento de los vehículos utilitarios deportivos. En una reciente entrevista concedida al medio australiano Car Expert, el máximo responsable de la división deportiva confirmó que estas insignias, junto a la mítica CSL (Coupé Sport Lightweight), permanecerán bajo llave, reservadas exclusivamente para modelos con un centro de gravedad bajo como el M2, M3 y M4.

La física como límite: por qué un SUV nunca será un CS
Esta decisión no es una simple cuestión de marketing, sino un respeto absoluto a la física y a la herencia de la marca. Según van Meel, estos nombres representan una optimización aerodinámica y un diseño ligero que difícilmente encajan en la arquitectura de un todocamino. Aunque los futuros SUVs de la casa bávara prometen un rendimiento formidable, la compañía prefiere sacrificar la expansión de una nomenclatura rentable para garantizar la pureza de los valores fundamentales de la división M.
Sin embargo, el veto a las siglas CS no significa que BMW M renuncie a la aventura. El CEO dejó la puerta abierta a que el logotipo M explore nuevos horizontes lejos del asfalto de los circuitos de la IMSA o el WEC. De hecho, mencionó específicamente el Rally Dakar como el máximo reto de rendimiento, sugiriendo que un modelo M con estética y capacidades todoterreno sería totalmente coherente con la filosofía de la marca.

Lecciones aprendidas tras el controvertido paso del BMW XM
Este cambio de rumbo estratégico llega en un momento de reflexión para BMW. Su apuesta más arriesgada hasta la fecha, el BMW XM, no ha logrado el impacto esperado en el mercado. Pese a presumir de 738 caballos de potencia —lo que lo convierte en el BMW de producción más potente de la historia—, su controvertido lenguaje de diseño y un precio muy superior al del X5 M han frenado su aceptación, hasta el punto de que ya se especula con que la segunda generación del modelo nunca verá la luz.
De cara al futuro, la hoja de ruta de la división deportiva se mantiene ambiciosa pero más tradicional. El próximo X5 M (G95) aterrizará en 2028 ofreciendo tanto mecánicas V8 como sistemas de propulsión totalmente eléctricos, seguido por el X6 M (G96) antes de que finalice la década. Por su parte, el futuro X7 evitará una versión M pura, delegando su representación de alto rendimiento en los modelos M Performance y las exclusivas variantes de ALPINA.

Conclusión emocional: El alma de la «M» no está en venta
En un mercado automotriz donde las marcas suelen estirar sus nombres más sagrados hasta que pierden el sentido, la firmeza de BMW M resulta casi romántica. Podrían vender miles de X5 CS simplemente pegando una pegatina en el portón, pero han preferido decir «no». Es un recordatorio de que, incluso en la era de los SUVs eléctricos y los balances financieros, hay herencias que no se negocian.

BMW nos dice hoy que para llevar las siglas de la ligereza absoluta, hay que estar cerca del suelo; y esa honestidad técnica es lo que mantiene viva la leyenda de la letra más poderosa del mundo. ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.