
Os traigo una noticia que parece alquimia pura. ¿Sabéis ese calor molesto que hace que vuestro portátil parezca una estufa? Pues unos genios han decidido que ya no es basura, sino combustible para pensar.
Ingenieros del MIT han logrado lo imposible: convertir el enemigo número uno de la electrónica en potencia de cálculo.
¿Cómo funciona esta brujería?
Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha creado dispositivos microscópicos capaces de realizar operaciones matemáticas de aprendizaje automático utilizando únicamente el calor ya presente en la electrónica. Y no es un experimento chapucero: han logrado una precisión superior al 99% en las simulaciones.
Publicado en la revista Physical Review Applied, el estudio detalla cómo el equipo utilizó una técnica llamada «diseño inverso».
- La estructura: Introduciendo la funcionalidad deseada en un software, los algoritmos generaron geometrías de silicio complejas y llenas de poros, aproximadamente del tamaño de una partícula de polvo.
- La función: Estas estructuras guían el flujo de calor para realizar la multiplicación vectorial de matrices, que es la matemática fundamental detrás de los modelos de aprendizaje automático como los LLM (Modelos de Lenguaje Grande).
Superando la física: De caliente a frío
El calor tiene una limitación física obvia: solo fluye de caliente a frío. Para sortear esto y poder computar, el equipo dividió las matrices objetivo en componentes positivos y negativos, procesándolos a través de estructuras separadas. Además, ajustaron el grosor del silicio para controlar la conducción del calor con mayor precisión.
Como dice Caio Silva, autor principal: «La mayoría de las veces… se quiere eliminar todo el calor que se pueda. Pero aquí, hemos adoptado el enfoque opuesto utilizando el calor como una forma de información en sí misma«.
El Futuro: Sensores que no consumen batería
Aunque la tecnología aún enfrenta obstáculos de ancho de banda para tareas complejas de aprendizaje profundo, tiene un potencial inmediato brutal en la gestión térmica. Estas estructuras podrían detectar de forma autónoma el sobrecalentamiento o los gradientes de temperatura en los componentes electrónicos sin necesidad de alimentación externa ni sensores digitales. El siguiente paso del equipo es desarrollar estructuras programables capaces de realizar operaciones secuenciales.
El veredicto técnico: Computación pasiva
Técnicamente, esto es computación analógica térmica. En lugar de mover electrones con transistores (que generan más calor), usamos fonones (calor) para procesar datos. Si logran escalar esto, podríamos tener chips que se auto-regulan o coprocesadores que aprovechan el calor de la CPU principal para hacer cálculos de IA «gratis» energéticamente hablando.
Es el reciclaje energético definitivo. ¡Te leo abajo! Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.