El Canarias Photo & Video Festival ha vivido su broche de oro más inspirador y reflexivo de la mano de la fotógrafa de naturaleza Alexandra Surkova (FotoTécnica Import y Benro). Bajo el título «Frente a lo salvaje: cómo convertir una imagen en un punto de partida», la última masterclass del evento no solo desgranó técnicas de campo, sino que sacudió las conciencias de todos los asistentes al plantear una pregunta fundamental: ¿Qué papel jugamos realmente como fotógrafos y qué sentido tiene disparar?
De espía potencial a «arbusto profesional»: Una historia de reinvención
La trayectoria de Alexandra es, en sí misma, una declaración de intenciones. Hace siete años se mudó a España y compró su primera cámara fotográfica, un hito que le permitió buscar un momento único cada día bajo una premisa fascinante: si eligiera solo una foto al día, podría reconstruir toda mi vida.
Aquel giro la llevó a dejar atrás una carrera de 15 años en el periodismo tras recibir una «no-postal» providencial de un seguidor desconocido. Entre bromas sobre cómo el gobierno prácticamente le financió una beca para convertirse en un «arbusto profesional» (camuflada durante horas en hides fotográficos) y su paso por pruebas tan extremas como aguantar cuatro horas en una sauna portátil a 40 grados para conseguir apenas un minuto de gloria con su primera foto de fauna —un búho que calificó de «mediocre pero épica»—, inauguró su personal bautizo en el «masoquismo fotográfico».

El peligro de la automatización: No a la ráfaga
Uno de los debates más valientes de la sesión fue su rotunda negativa a utilizar el disparo en ráfaga («No a la ráfaga o por qué me gusta complícame la vida»). En una época donde la tecnología permite registrar decenas de fotogramas por segundo, Surkova defiende el valor de la renuncia:
- Asumir la pérdida: Aunque ha perdido miles de fotos fugaces por no usar ráfagas, prefiere el riesgo a la automatización ciega.
- Observación frente a estadística: Prescindir de la ráfaga obliga al fotógrafo a conocer el comportamiento animal, anticiparse con intuición y buscar la pureza del disparo único.

Taxonomía de la mirada: Los tres tipos de fotos
Para estructurar su archivo visual, Surkova divide su trabajo en tres categorías esenciales:
- Las que imagino en mi cabeza antes de que la escena ocurra (planificación y concepto).
- Las que pillo por estar presente esperando el momento (recompensa a la paciencia en el hide).
- Las que pasan y solo dices: ¡¿En serio!? (la magia imprevisible de la naturaleza).
A lo largo de la ponencia, ilustró esta visión con joyas visuales de incalculable valor estético: desde la delicada complicidad de un primate contemplando una mariposa o el divertido camuflaje trasero de un guepardo, hasta un plano detalle donde la trompa de un elefante se confunde con la corteza de un árbol milenario, demostrando que la suerte favorece a quien sabe estar preparado.

Superando limitaciones: El valor de ver distinto
Frente a la tiranía del equipo ultra caro, Surkova lanzó un mensaje liberador: no hay excusas. Posee centenares de fotos hechas con cámaras económicas e incluso ha ganado premios internacionales utilizando únicamente un teléfono móvil. Aunque un equipo de 20.000 euros ofrece ventajas técnicas, la verdadera diferencia radica en la mirada. De hecho, «una limitación técnica puede ser una invitación a ver distinto», buscando encuadres minimalistas y texturas crudas —como las manos desgastadas de un primate rozando una hoja— cuando las condiciones o el equipo no acompañan.

¿Y todo esto… para qué? El proyecto Wild Voices
Hacia el tramo final, la conferencia adoptó un matiz profundamente ético y conservacionista. ¿Para qué cargar con mochilas de 15 kilos, gastar un dineral o pasar horas sin ver nada? La respuesta de la fotógrafa es contundente: una foto no cambia el mundo, pero puede cambiar una mirada; una mirada distinta cambia decisiones, y las decisiones, en cadena, lo cambian todo.
A través de su proyecto interactivo Wild Voices, Surkova conecta las imágenes con una pregunta urgente dirigida al ser humano: ¿Qué nos pedirían los animales para seguir existiendo?

El decálogo de acción: ¿Qué podemos hacer con una imagen?
Lejos de buscar la validación efímera en redes sociales, Alexandra recordó que las fotografías deben convertirse en herramientas de impacto real a través de 8 vías fundamentales:
- Inspirar respeto y acción.
- Educar con charlas, talleres y mentorías.
- Participar o apoyar proyectos de conservación.
- Donar imágenes para campañas ambientales.
- Colaborar con ONGs y científicos.
- Documentar especies en peligro y sus hábitats.
- Organizar exposiciones o publicaciones solidarias.
- Mostrar lo invisible para quienes no pueden verlo.
El cierre del Canarias Photo & Video Festival de la mano de Alexandra Surkova se convirtió en una lección inolvidable: la cámara no es más que un pretexto; lo verdaderamente trascendental es la empatía que somos capaces de sembrar a través de nuestras lentes.

El legado de una mirada: El latido que continúa tras el obturador
El telón cae sobre el Canarias Photo & Video Festival, pero el eco de sus ponencias resuena con más fuerza que nunca en Gurú Tecno. De la técnica milimétrica de la larga exposición de Alejandro García Bernardo a la profunda revolución ética de Alexandra Surkova, este evento se ha consolidado como un referente imprescindible donde la técnica fotográfica y la conciencia ambiental se dan la mano.
Nos llevamos mochilas cargadas de aprendizaje, la certeza de que el equipo no define al artista, y sobre todo, la responsabilidad de que cada disparo sea un puente hacia la conservación. Porque al final, como nos enseñó Surkova, la fotografía no trata de acumular archivos digitales en un disco duro, sino de transformar miradas para cambiar el mundo.
Y tú, ¿estás listo para convertir tu próxima imagen en un punto de partida? ¡Nos vemos en la próxima edición!
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