La relación entre dos de los gigantes tecnológicos más influyentes del planeta atraviesa su momento más tenso y paradójico. En una reciente entrevista concedida al periodista especializado Alex Heath, el CEO de OpenAI, Sam Altman, se declaró abiertamente un «superfan de Apple» y expresó su profunda tristeza por la demanda judicial que la compañía de Cupertino interpuso contra su empresa el pasado mes de julio.
El conflicto legal y el deterioro de la alianza
El litigio estalló cuando Apple demandó a OpenAI acusándola de orquestar irregularidades a nivel institucional para robar secretos comerciales celosamente guardados. Por su parte, OpenAI rechazó tajantemente estas acusaciones, negando cualquier interés en apropiarse de la propiedad intelectual ajena.
Al respecto, Altman confesó su asombro inicial al conocer la noticia: «Cuando me enteré, pensé: ‘Dios mío, esto suena terrible. Alguien debe haber hecho algo horrible’. No queremos la propiedad intelectual de ninguna empresa, y por supuesto, no queremos que nadie nos la traiga».
La demanda original, un texto de 40 páginas, apenas menciona a Altman de forma directa y enfoca sus acusaciones sobre los exempleados Chang Liu y Tang Tan, a quienes se señala por retener información confidencial y consultar sobre productos inéditos antes de abandonar la corporación de la manzana.
Este choque judicial marca el punto final a una breve pero intensa luna de miel corporativa que comenzó en junio de 2024, cuando Altman viajó a Cupertino para anunciar triunfalmente la integración de ChatGPT en los dispositivos de Apple. Sin embargo, la posterior incursión de OpenAI en el mercado de hardware y la alianza estratégica de Altman con el legendario diseñador Jony Ive —culminada con la adquisición de la startup IO por casi 6.500 millones de dólares— enfriaron definitivamente los lazos de colaboración.

Una devoción arraigada desde la infancia
Lo que hace que este enfrentamiento legal sea especialmente doloroso para el máximo responsable de OpenAI es su profundo vínculo personal e histórico con el ecosistema de Apple, al que ha estado ligado desde que era niño.
- La primera Macintosh: Altman creció idolatrando la figura de Steve Jobs y conserva celosamente su primera computadora, una Macintosh LC II, la cual confirmó a Bill Gates en 2024 que todavía funciona a la perfección.
- El hito de Loopt: En 2008, logró presentar su primera aplicación de redes sociales, Loopt, en la Conferencia Mundial de Desarrolladores tras obtener el visto bueno directo de Steve Jobs, un hito que describió como uno de los momentos de mayor tensión y orgullo en su carrera empresarial.
- El legado familiar: Su abuela solía regalarle a él y a su hermano acciones de empresas en cada cumpleaños, eligiendo títulos como Apple para Sam; unos valores que conserva intactos en su cuenta de valores bajo la etiqueta «Acciones de Apple del Cumpleaños de la Abuela».
A pesar de calificar recientemente al iPhone como «la cúspide de los productos de consumo» y de buscar recuperar la creatividad inicial que sintió al usar un Mac hace tres décadas mediante su colaboración con Jony Ive, el destino ha querido que el idilio de infancia de Sam Altman colisione de lleno con los intereses empresariales de la máxima autoridad de Cupertino en los tribunales.
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