A las puertas de una de las salidas a bolsa más colosales de la historia tecnológica —con una valoración estimada que podría alcanzar el billón de dólares—, OpenAI se adentra en un terreno pantanoso. Según una reciente exclusiva del Financial Times, la firma capitaneada por Sam Altman atraviesa una profunda agitación interna marcada por seis reestructuraciones corporativas en lo que va de año, guerras de poder y un creciente debate sobre la seguridad de la IA.
Fuga de cerebros y juegos de tronos en la cúpula
La antesala de la cotización pública está dejando un reguero de dimisiones de peso. A la reciente salida de la directora de ingresos, Denise Dresser (quien lideraba la expansión empresarial y apenas llevaba desde diciembre en el puesto), se suman las bajas anteriores de Brad Lightcap (ex director financiero y de operaciones) y Chloé Bakalar, jefa de ética de la inteligencia artificial. Esta semana, Denise Dresser, directora de ingresos de OpenAI, anunció su dimisión. Había asumido el cargo el pasado mes de diciembre, liderando los esfuerzos de OpenAI para ampliar su cartera de clientes empresariales. Anteriormente, Brad Lightcap, ex director financiero y director de operaciones de OpenAI, y Chloé Bakalar, jefa de ética de la IA, habían abandonado la empresa. Bakalar había trabajado allí menos de un año.
Detrás de este goteo constante de talento se esconde un escenario de intensas maniobras políticas:
- El papel de Fidji Simo: Quien fuera considerada la segunda al mando en el área de aplicaciones abandonó su puesto a tiempo completo tras una baja médica para asumir un rol de consultor. Fidji Simo, quien estaba a cargo de las aplicaciones de OpenAI y que en su momento fue considerado la segunda persona más importante después de Altman, renunció a su puesto de tiempo completo el mes pasado tras regresar de una baja por enfermedad y ahora ha asumido un rol de consultor. Sin embargo, fuentes internas apuntan a que sigue moviendo hilos «entre bastidores».
- El vacío de poder y Greg Brockman: Con un clima interno descrito por los propios trabajadores como de «agotamiento» y «frustración», el cofundador Greg Brockman está aprovechando la coyuntura para consolidar su influencia como mano derecha de Altman. Desde la crisis que estalló en OpenAI a finales de 2023, durante la cual Altman fue destituido, ha conformado un nuevo equipo ejecutivo a su alrededor para impulsar la profesionalización de las operaciones de la empresa. El cofundador de OpenAI, Greg Brockman, considerado el lugarteniente de mayor confianza de Altman, está aprovechando el vacío de poder dejado por la reciente ola de dimisiones para ampliar su influencia.
Dismilitación del equipo de seguridad y el fantasma de Anthropic
La polémica no se limita a los despachos directivos. Recientemente, OpenAI disolvió su equipo de «preparación», encargado de evaluar riesgos catastróficos y medidas de mitigación. Varias fuentes familiarizadas con el asunto indicaron que, a finales del mes pasado, OpenAI también disolvió su equipo de «preparación», responsable de evaluar si sus modelos podrían representar riesgos graves o catastróficos y de estudiar las medidas de mitigación correspondientes. Posteriormente, personal directivo fue reasignado a equipos ya existentes para supervisar el trabajo de preparación en diferentes áreas, como biología y ciberseguridad, reasignando a su personal a otras divisiones. Esta decisión ha reavivado las alarmas sobre si la compañía está priorizando la velocidad comercial frente a una supervisión ética rigurosa, un temor que ya denunciaron ex-responsables como Jan Leike en el pasado.

Para complicar aún más el panorama, la presión financiera y competitiva aprieta:
- El avance de Anthropic: Mientras los ingresos anualizados de OpenAI escalaron hasta los 40.000 millones de dólares, su archirrival Anthropic experimentó un crecimiento exponencial, disparando sus cifras desde los 9.000 millones a unos vertiginosos 47.000 millones de dólares. Según fuentes, mientras que los ingresos anualizados de OpenAI aumentaron de 24.000 millones de dólares a finales del año pasado a aproximadamente 40.000 millones de dólares este mes, los ingresos de su competidor Anthropic se dispararon de 9.000 millones de dólares a finales de 2025 a 47.000 millones de dólares en mayo de este año, un aumento de más de cuatro veces, y su impulso ha continuado sin cesar.
- Aplazamiento bursátil: Aunque inicialmente se barajaba dar el salto a los mercados este mismo año, las fuentes apuntan a que la salida a bolsa podría posponerse hasta el próximo año debido a la reestructuración y la inestabilidad de gobernanza. Según fuentes familiarizadas con el asunto, la salida a bolsa de OpenAI estaba prevista inicialmente para este año, pero ahora parece probable que se posponga hasta el año que viene.
Con una macro-oferta de recompra de acciones por valor de casi 7.000 millones de dólares que muchos empleados han interpretado como una vía de escape. Según empleados actuales y antiguos, en los últimos meses, los empleados han estado vendiendo acciones para obtener liquidez por un valor de hasta 852.000 millones de dólares, y algunos individuos han obtenido más de 10 millones de dólares, el gigante de la IA se encuentra en una encrucijada definitiva: demostrar que puede mantener el trono de la industria mientras ordena una casa que, por dentro, amenaza con desmoronarse.
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