Lotus baja de la nube eléctrica y se reconcilia con su herencia de rendimiento puro y sensaciones al volante. El silicio de las baterías tendrá que aprender a convivir con el octanaje de la gasolina en este tramo final de la década.
Y es que la terca realidad de los concesionarios de lujo ha obligado a la directiva de Lotus a dar un volantazo de 180 grados. Modelos hiper-tecnológicos como el hiperdeportivo Evija, el SUV Eletre o la berlina Emeya no han logrado convencer al comprador tradicional de la marca, que busca ligereza y, sobre todo, una experiencia emocional que las baterías no consiguen replicar.
La alianza Geely-Renault al rescate
Para este nuevo viaje de hibridación de altas prestaciones, Lotus va a recurrir a Horse Powertrain (la empresa conjunta de ingeniería de motores térmicos participada al 50% por Geely y Renault). Los frutos de esta alianza reconfigurarán por completo el catálogo:
- El nuevo corazón del Emira: El deportivo de acceso de la marca abandonará definitivamente los bloques mecánicos suministrados por AMG (el cuatro cilindros) y Toyota (el clásico V6). En su lugar, estrenará en pocas semanas un motor V6 híbrido enchufable (PHEV) completamente nuevo desarrollado por Horse, descartando los bloques pequeños a petición de los clientes, que exigen cilindradas mayores.
- El renacimiento del Esprit: El esperadísimo superdeportivo de motor central con más de 1.000 caballos de potencia (conocido internamente hasta ahora como Type 135) abandonará los planes de ser un eléctrico puro. Llegará al mercado en 2028 equipado con un motor híbrido V8 de alta densidad y recuperará el legendario nombre comercial de Lotus Esprit.
- La avanzadilla SUV: El Eletre ya ha abierto el camino en China con su variante de autonomía extendida e híbrida llamada For Me (LTS), la cual desembarcará en los concesionarios de Europa en el cuarto trimestre de este mismo año para esquivar el freno de las ventas eléctricas.

La nueva hoja de ruta de Lotus (estrategia Focus 2030)
Mix de Producción 2028 = 60% Híbridos / PHEV + 40% Eléctricos Puros (BEV)
Objetivo de Ventas Viable = 30.000 unidades anuales a nivel global
| Modelo de la gama | Planteamiento original (2022) | Realidad estructural |
| Lotus Evija | Hiperdeportivo eléctrico de producción limitada | Mantenido como vitrina tecnológica de silicio |
| Lotus Emira | Último coche de gasolina puro (Fin de ciclo) | Sobrevive con un nuevo motor V6 PHEV de Geely/Renault |
| Lotus Eletre / Emeya | SUV y Berlina estrictamente eléctricos puros | Introducción de mecánicas híbridas enchufables (PHEV) |
| Type 135 (Nuevo Esprit) | Deportivo eléctrico de acceso a la gama | Mutación a superdeportivo híbrido V8 de 1.000 CV (2028) |
La bofetada al purismo de silicio y la trampa de los aranceles chinos
Feng Qingfeng se viste con el ropaje del romanticismo del motor para justificar este volantazo, diciendo que «los clientes compran un deportivo por emoción y entretenimiento, quieren disfrutar del placer de un motor potente aunque tenga retraso en la entrega de par». Es un discurso precioso para ganarse el aplauso de los entusiastas de los circuitos, pero rasquemos la pintura británica de Hethel: este movimiento no es solo por amor a la gasolina; es una jugada de supervivencia financiera y geopolítica frente a la Unión Europea.
En este tramo de 2026, la Unión Europea está aplicando unos aranceles brutales a la importación de coches eléctricos fabricados en China. Como el Lotus Eletre y el Emeya se ensamblan en las factorías que Geely tiene en Wuhan, la marca se estaba desangrando financieramente al intentar vender sus tanques de baterías en Europa con un sobrecoste aduanero inasumible. ¿Cuál es la trampa magistral de Geely? Al meter un motor de combustión de Horse Powertrain desarrollado a medias con la francesa Renault, los vehículos pasan legalmente a ser considerados híbridos, logrando sortear las restricciones de los aranceles de los EV puros para colarse en el mercado europeo por la puerta de atrás.

Además, pretender pelear contra el futuro Ferrari 849 Testarossa V8 PHEV bajando los precios es una estrategia comercial peligrosa; Lotus corre el riesgo de perder su aura de exclusividad británica para convertirse en un escaparate de componentes compartidos de Geely. El rugido del V8 volverá a sonar en 2028, sí, y lo celebraremos en las carreteras, pero que nadie te engañe: en las oficinas de Lotus no se ha vuelto a encender la llama de la gasolina por pasión, sino porque los números de los balances financieros de los coches eléctricos daban auténtico pánico.
¿Crees que Lotus hace lo correcto al recuperar los motores V6 y V8 híbridos para salvar las ventas de la marca o piensas que renunciar a su promesa de ser 100% eléctrica daña su credibilidad tecnológica? Con el renacimiento del mítico nombre «Esprit» en un superdeportivo híbrido de 1.000 CV, ¿conseguirá Lotus volver a ser la alternativa real y económica a los gigantes de Maranello y Stuttgart?
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