Se acabó la espera. En una industria donde la innovación a menudo se mide en décimas de milímetro o en megahercios que nadie nota, Google acaba de presentar su nueva ofensiva. Y es una declaración de guerra en toda regla. Los nuevos Google Pixel 10 Pro y Pixel 10 Pro XL han sido anunciados oficialmente, y su mensaje es tan claro como un puñetazo en la mesa: el hardware ha tocado techo; la verdadera batalla, la que definirá la próxima década de la telefonía móvil, se libra en el software y en la inteligencia artificial.
Mientras la competencia se obsesiona con meter más cámaras o baterías más grandes, Google ha optado por un camino diferente y mucho más inteligente. Han cogido la base de hardware casi perfecta de la generación anterior y le han inyectado una dosis de esteroides en forma de un nuevo y potentísimo chip, el Tensor G5, diseñado para una sola cosa: llevar la IA de Gemini a un nivel que roza la brujería. Los futuros iPhone 17 Pro y Pro Max, por primera vez en mucho tiempo, tienen motivos para estar muy, muy preocupados.
Un diseño familiar: si no está roto, no lo arregles
A primera vista, los nuevos Pixel 10 Pro y Pro XL son viejos conocidos. Google ha decidido mantener el lenguaje de diseño que tan bien les ha funcionado: la icónica barra de la cámara, un cuerpo de cristal y aluminio, y un frontal sin apenas marcos. Es una estrategia conservadora pero inteligente. El diseño de los Pixel ya es un icono, reconocible al instante. No necesitan reinventar la rueda, solo perfeccionarla.
La única diferencia entre el modelo Pro y el Pro XL sigue estando en el tamaño y, por consiguiente, en la batería. El Pixel 10 Pro monta un panel OLED Super Actua de 6,3 pulgadas, mientras que el Pro XL se estira hasta las 6,8 pulgadas. Ambas pantallas son espectaculares, con tasas de refresco adaptativas de 1 a 120Hz y un brillo máximo que alcanza los 3.300 nits, una cifra que garantiza una visibilidad perfecta incluso bajo el sol abrasador de agosto.

En cuanto a la autonomía, el Pro XL, con sus 5.200 mAh, ofrece una batería ligeramente superior a los 4.870 mAh del Pro. La diferencia clave está en la carga rápida: el Pro XL sube hasta los 45W, mientras que el Pro se queda en unos más modestos 30W. Ambos, eso sí, estrenan el nuevo sistema de acoplamiento magnético Pixelsnap, la respuesta tardía pero necesaria al MagSafe de Apple, que abrirá la puerta a un nuevo universo de accesorios.
El cerebro de la bestia: Tensor G5, un chip hecho por y para la IA
Aquí está la verdadera revolución. El corazón de los nuevos Pixel es el Google Tensor G5, la quinta generación de su procesador de desarrollo propio. Y este chip no está diseñado para ganar en los benchmarks de potencia bruta, aunque es más rápido y eficiente que su predecesor. Está diseñado para ser el vehículo perfecto para Gemini, el modelo de IA de Google.

La nueva TPU (Unidad de Procesamiento Tensorial) es un 60% más potente en tareas de IA. ¿Qué significa esto en el mundo real? Que las funciones de inteligencia artificial se ejecutan de forma mucho más rápida y, sobre todo, de forma local, sin tener que enviar tus datos a la nube. A esto se le suman 16 GB de memoria RAM en ambos modelos, una cantidad demencial que asegura que el sistema nunca se ahogará, por muchas tareas de IA que esté procesando en segundo plano.

Este nuevo cerebro permite funciones que parecen magia. Un nuevo traductor de llamadas en tiempo real, un asistente de cámara que te da consejos como un fotógrafo profesional antes de que dispares, y una integración total con Gemini que convierte al asistente en un verdadero copiloto de tu vida digital.
La cámara: el mismo hardware, pero con un cerebro superdotado
Google ha tomado una decisión valiente y que demuestra su confianza ciega en el software. Han mantenido exactamente la misma configuración de hardware de cámara que en la generación anterior: un sensor principal de 50MP, un ultra gran angular de 48MP y un teleobjetivo de 48MP con zoom óptico 5x.
¿Decepción? Todo lo contrario. Es una declaración de principios. Google te está diciendo: «Mi hardware ya era excelente. La verdadera magia, la que me diferencia de un Samsung o un Xiaomi, está en el procesado». Y gracias a la potencia del Tensor G5, han llevado esa magia a un nuevo nivel.

El nuevo modo «Pro Res Zoom» utiliza la IA para alcanzar un zoom digital de 100x con una calidad que, según prometen, rivalizará con el zoom óptico de la competencia. El modo «Mejor Versión Automática» es una genialidad para las fotos de grupo: analiza una ráfaga de fotos y fusiona las mejores partes de cada una para crear una imagen final donde todo el mundo sale con los ojos abiertos y sonriendo. Es el fin de las discusiones por la foto perfecta.
Precios que son una declaración de guerra
Y la guinda del pastel es el precio. En un movimiento que es un ataque directo a Apple, Google ha decidido no subir los precios en Europa. El Pixel 10 Pro arrancará en los 1.099 euros (128 GB), mientras que el Pixel 10 Pro XL lo hará en 1.299 euros (partiendo, eso sí, de los 256 GB). Son precios de gama premium, sí, pero se posicionan de forma muy agresiva frente a un iPhone 17 Pro Max que, con la misma capacidad, será considerablemente más caro.
Google ha puesto todas sus cartas sobre la mesa. Han perfeccionado su diseño, han mantenido un hardware fotográfico excelente y le han metido un motor de IA que promete ser el más potente e inteligente del mercado. Y todo, con la promesa de 7 años de actualizaciones. La batalla por ser el mejor smartphone del planeta se va a decidir, por primera vez, no en la hoja de especificaciones, sino en la inteligencia del software. Y en esa guerra, Google juega en casa.
¿Es la IA el factor definitivo para elegir un móvil? ¿Ha hecho bien Google en no cambiar el hardware de la cámara? La batalla por el trono de la gama premium está más interesante que nunca. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.