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El padre de la Web estalla: «Los algoritmos están optimizados para la malicia» y envenenan Internet amplificando el odio por clicks

febrero 1, 2026

El arquitecto de la World Wide Web ha salido a la palestra y no se ha mordido la lengua. Su diagnóstico es claro: su creación ha sido envenenada por el interés comercial y sabe exactamente quiénes son los culpables.

Tim Berners-Lee, el hombre que nos regaló la World Wide Web en 1989, ha lanzado una crítica demoledora sobre el estado actual de su creación. En declaraciones recogidas por una entrada de blog de The Guardian, Berners-Lee señaló que partes clave de Internet han sido comercializadas y manipuladas por algoritmos que exhiben características patológicas: están «optimizados para la malicia».

El sueño roto de la «Biblioteca de Alejandría» digital

La visión original de Berners-Lee era grandiosa y pura: un espacio público similar a una «Biblioteca digital de Alejandría», diseñado para reunir el conocimiento humano, fomentar la colaboración y, sobre todo, ser completamente libre.

Treinta y siete años después, aunque la Web conecta a 5.500 millones de usuarios, su trayectoria se ha desviado drásticamente de esa visión, distorsionada por intereses comerciales. Berners-Lee sitúa el inicio del cambio en la burbuja puntocom de finales de los 90 y su punto álgido de toxicidad durante la polarización de las elecciones estadounidenses de 2016, un fenómeno que le dejó «devastado».

El culpable: El diseño de las redes sociales

Para el padre de la Web, el núcleo de la crisis actual reside en el diseño de las plataformas de redes sociales. Aunque no son todo Internet, su naturaleza adictiva acapara la mayor parte de nuestro tiempo online.

La crítica es feroz: estas plataformas están «optimizadas para la malicia», utilizando algoritmos que tienden a amplificar las emociones negativas para generar tráfico. Esta práctica de sacrificar el interés público por las tasas de retención es la culpable directa del entorno online tóxico y hostil que vivimos hoy.

La solución de Berners-Lee: «Solid» y el control de los datos

Para revertir esta situación y que arreglar Internet sea urgente, Berners-Lee no solo se queja, sino que impulsa una solución técnica: un nuevo protocolo llamado «Solid» (Datos Sociales Conectados).

La lógica central es devolver el control total de los datos a los usuarios. Mediante el concepto de «Pod» (una especie de «mochila de datos» personal), los usuarios almacenarían de forma segura su información médica, educativa, etc., y decidirían con quién compartirla, rompiendo el monopolio de los gigantes tecnológicos.

Fuente de la imagen: WikiMedia

Escepticismo sobre prohibiciones y pesimismo con la IA

Sobre la reciente política australiana de prohibir las redes sociales a menores de 16 años, Berners-Lee se muestra escéptico, prefiriendo soluciones de hardware como teléfonos específicos para niños que bloqueen el daño algorítmico en origen.

Finalmente, su visión sobre la inteligencia artificial es pesimista. La ve como un «caballo desbocado» cada vez más difícil de controlar. Como excientífico del CERN, aboga por crear una «versión de IA del CERN» para evaluar la seguridad de la superinteligencia globalmente, pero lamenta que las Big Tech actuales operen como «islas cerradas» sin supervisión mutua, alejando esa posibilidad de control.

La opinión final del Gurú: análisis estratégico

Estratégicamente, que el propio creador de la Web diga que su invento está «optimizado para la malicia» es la alerta roja definitiva. Berners-Lee no ataca la tecnología per se, sino el modelo de negocio de la «economía de la atención» que la secuestró, donde la indignación es la moneda más rentable.

Su propuesta «Solid» es técnicamente fascinante porque ataca la raíz del poder de las Big Tech: el acaparamiento de datos. Si los usuarios controlan sus datos en sus propios «Pods», el algoritmo pierde su poder de manipulación y segmentación extrema. Es una batalla de David contra Goliat, intentar descentralizar lo que ya está centralizado, pero si alguien conoce los cimientos para intentarlo, es él.

Su advertencia sobre la IA como un «caballo desbocado» en manos de «islas cerradas» corporativas debería ser tomada muy en serio por los reguladores mundiales. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en InstagramFacebook y YouTube.

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