Lo que empezó como una de las muchas idas de olla de Elon Musk en Twitter allá por 2018, por fin es una realidad. El «Supercharger Restaurant» de Tesla ha abierto oficialmente sus puertas en Hollywood, Los Ángeles. Un restaurante con estética de autocine de los años 50, un toque futurista y, por supuesto, una legión de supercargadores para que alimentes a tu coche mientras te alimentas tú. Hasta aquí, todo normal para el universo Tesla.
Pero como siempre con Musk, el diablo está en los detalles. La parte más brillante y a la vez más cínica de este proyecto no está en la carta del menú, sino en las paredes. El diseñador jefe de Tesla, Franz von Holzhausen, lo ha confirmado: el exterior del restaurante está construido con chapa de acero inoxidable reciclada y sobrante del proceso de producción del Cybertruck.
¿Economía circular o marketing de guerrilla?
Es una jugada maestra por varios motivos. Por un lado, es una lección de economía circular y sostenibilidad. En lugar de tirar o vender como chatarra las planchas de acero inoxidable que no cumplen los exigentes estándares para un coche, las reutilizan para forrar un edificio. Cero desperdicio. Es una narrativa «verde» que le viene de perlas a una empresa de coches eléctricos.

Por otro lado, y aquí viene la genialidad, es marketing de guerrilla del más alto nivel. Convierten un simple material de construcción en una historia, en una leyenda. No estás comiendo en un restaurante, estás comiendo dentro de la filosofía de un Cybertruck. Es una forma de venderte su camioneta hasta cuando te pides una hamburguesa. Genial y perverso a partes iguales.
El acero que va a Marte (y acaba en tu restaurante)
Y la historia no acaba ahí. Este acero inoxidable ultra-duro, fabricado por Steel Dynamics Inc., es el mismo material que se usa no solo para la carrocería a prueba de balas del Cybertruck, sino también para el fuselaje de la nave espacial Starship de SpaceX.

Así que el círculo es completo: el mismo tipo de acero que se diseña para soportar la reentrada atmosférica desde Marte, se usa para una camioneta apocalíptica y, las sobras, para forrar un restaurante de comida rápida en Los Ángeles. Es el ecosistema de Musk en su máxima y más extraña expresión. Nada se tira, todo se transforma, y todo forma parte de la narrativa del imperio.
Una nueva forma de vender coches
El restaurante de Tesla es mucho más que un sitio donde cargar el coche y comer algo. Es un templo de la marca. Un parque temático. Es la materialización de la filosofía de Musk: una integración vertical tan brutal que hasta los residuos de una de sus empresas se convierten en un producto de marketing para otra. Mientras otros fabricantes abren aburridos concesionarios con señores encorbatados, Tesla abre un restaurante futurista hecho con los restos de su camioneta espacial. Juegan en una liga completamente diferente.
¿Es esta la estrategia de marketing más brillante de la historia o una simple anécdota? ¿Te comerías una hamburguesa en un restaurante hecho de sobras de Cybertruck? El debate sobre los límites del branding y la genialidad de Musk está servido. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.
