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El «humo» de Tesla Optimus al descubierto: control remoto, torpeza y un largo camino hacia la autonomía

enero 4, 2026

Elon Musk nos ha prometido el cielo con su robot humanoide Optimus: erradicar la pobreza, trabajar en fábricas, hacer cirugías e incluso ir a Marte. Nos ha dicho que será un producto crucial y una fuente de ingresos masiva para Tesla. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto?

Según un demoledor informe de The Wall Street Journal, la realidad es mucho más cruda: el Optimus actual está muy lejos de esa visión y enfrenta obstáculos técnicos gigantescos.

1. El secreto a voces: ¿Autonomía o marioneta de alta tecnología?

La crítica más dura es que, en sus apariciones públicas, Optimus no suele operar de forma autónoma. En realidad, es controlado remotamente por ingenieros humanos.

¿Recuerdas el glamuroso evento de octubre de 2024 donde los robots bailaban y servían bebidas? Resulta que tras esa actuación había un plan oculto: los movimientos estaban parcialmente controlados por ingenieros con trajes de sensores de movimiento y gafas de realidad virtual. De hecho, operar un solo robot requiere un equipo completo de ingenieros. Básicamente, es un disfraz de robot muy caro.

2. Manos de mantequilla y problemas de equilibrio

La destreza humana es el Santo Grial de la robótica, y Tesla aún no la ha encontrado. Los ingenieros luchan por crear una mano robótica que rivalice con la nuestra. Ken Goldberg, experto en robótica de la UC Berkeley, lo resume perfectamente: un niño pequeño poniendo la mesa tiene más destreza y comprensión del entorno que Optimus actualmente.

Además, el robot tiene serios problemas para moverse en interiores sin tropezar con personas o muebles. Tesla está recopilando datos de entrenamiento las 24 horas con personal humano, e incluso hace que el robot practique en sus oficinas, pero la realidad es que se cae con frecuencia y necesita ayuda constante para levantarse.

3. Escepticismo interno y el debate del diseño bípedo

No solo los externos dudan. Empleados de las propias empresas de Musk cuestionan la eficacia del robot en operaciones reales como la fabricación. Algunos ingenieros creen que las tareas de fábrica se realizan mejor con robots industriales especializados, no con humanoides.

Competidores como Evan Beard, de Standard Bots, señalan el problema inherente del diseño bípedo: es inestable. Si se corta la luz, se cae, lo que es un riesgo de seguridad en una fábrica. Para la mayoría de aplicaciones prácticas, las ruedas siguen siendo superiores a las piernas.

4. El mercado no se lo cree (todavía)

El hype de Musk no convence a los analistas financieros. Ni siquiera Ark Investments, que es ultra-optimista con Tesla, incluye a Optimus en su modelo de valoración para 2029, considerando que su éxito comercial tardará mucho más en llegar. Su directora, Tasha Kinney, cree que la primera generación solo podrá hacer un rango muy limitado de tareas.

La opinión final del Gurú

Técnicamente, lo que Tesla está intentando es el reto más difícil de la robótica: crear un humanoide generalista autónomo. Es normal que el camino sea duro. Lo criticable no es el progreso lento, sino la venta de humo. Presentar demostraciones teleoperadas como si fueran autónomas genera unas expectativas irreales que luego se estrellan contra la realidad.

Tesla ha abandonado su cronograma inicial y ya trabaja en la tercera generación. Musk sigue vendiendo el sueño del C-3PO personal para todos, pero por ahora, Optimus es más un proyecto de investigación muy caro que un producto listo para cambiar el mundo. El futuro puede ser de los robots, pero ese futuro aún está lejos. En Tesla, el futuro no llega solo, así que déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en InstagramFacebook y YouTube.

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