¿Puede un robot aprender a bailar flamenco? ¿Es posible programar el duende, la improvisación y el sentimiento de un artista? El bailaor y coreógrafo granadino Agustín Barajas protagonizará el 26 de octubre una de las propuestas más originales de TAIGranada 2026, donde el arte jondo se encontrará cara a cara con la inteligencia artificial.
Hay cosas que una máquina puede hacer mejor que nosotros. Calcular millones de operaciones por segundo, analizar cantidades descomunales de datos, reconocer patrones e incluso ejecutar movimientos de una precisión casi sobrehumana.
Pero ahora llega una pregunta bastante más incómoda para los ingenieros de la inteligencia artificial: ¿puede un robot subirse a un escenario y bailar flamenco de verdad? Granada quiere poner el debate sobre las tablas. La cita será a las 12:00 horas, en el Palacio de Congresos de Granada, bajo un título que no necesita demasiadas explicaciones: «Los robots no saben taconear».
Y aunque pueda sonar a provocación, detrás de esas cinco palabras se esconde uno de los debates más fascinantes de nuestra era tecnológica: la diferencia entre imitar una expresión artística y vivirla.
Un robot puede aprender los pasos. ¿Pero puede tener duende?
La robótica ha avanzado enormemente en los últimos años. Los robots humanoides son capaces de caminar, mantener el equilibrio, ejecutar secuencias coreografiadas y coordinar movimientos cada vez más complejos. Los sistemas de inteligencia artificial, por su parte, pueden analizar vídeos, identificar patrones de movimiento y generar nuevas combinaciones a partir de los datos con los que han sido entrenados.
Sobre el papel, enseñar a una máquina una secuencia de taconeo parece un problema técnico: capturar los movimientos de un bailaor, estudiar sus ritmos y programar un sistema capaz de reproducirlos. Pero el flamenco no funciona como una simple coreografía almacenada en una memoria. Hay compás, técnica, coordinación y precisión. Pero también hay improvisación, interacción con los músicos, tensión escénica y decisiones que surgen en el momento.
Una máquina puede reproducir una secuencia de golpes sobre el suelo. Eso no demuestra que comprenda lo que significa bailar una soleá. Y ahí está precisamente la frontera que hace tan interesante el encuentro de Granada.

Agustín Barajas llevará el arte jondo al territorio de los algoritmos
El protagonista de esta reflexión será Agustín Barajas, bailaor y coreógrafo granadino cuya trayectoria está vinculada al flamenco y a la creación escénica. Su participación en TAIGranada plantea un diálogo entre dos disciplinas que comparten más elementos de los que parece.
Porque el flamenco también tiene matemáticas. El compás organiza el tiempo. Las secuencias rítmicas pueden analizarse mediante patrones. El movimiento del cuerpo puede estudiarse con sensores, visión artificial y sistemas de captura de movimiento. De hecho, la tecnología ya ofrece herramientas que permiten registrar gestos, analizar posiciones corporales y crear experiencias escénicas interactivas. Pero convertir el movimiento en datos no equivale necesariamente a capturar toda la experiencia artística.
Podemos medir la velocidad de un zapateado. Lo difícil es medir por qué ese zapateado consigue emocionarnos.
En la sesión, Barajas aportará su perspectiva como intérprete y creador sobre las relaciones entre danza, tecnología e inteligencia artificial. La organización también ha anunciado la participación de otro artista vinculado a las artes escénicas, cuya identidad permanece pendiente de confirmación.
La gran trampa de la inteligencia artificial: confundir imitación con creación
El debate no afecta únicamente al flamenco. Hoy existen herramientas de IA generativa capaces de producir imágenes, vídeos, composiciones musicales y animaciones a partir de instrucciones escritas. También se utilizan técnicas de aprendizaje automático para estudiar movimientos humanos y desarrollar comportamientos robóticos.
Eso abre posibilidades extraordinarias para la creación escénica: desde espectáculos interactivos hasta nuevas formas de experimentar con la danza, la iluminación, la música y los entornos virtuales. Pero también obliga a formular preguntas que la industria tecnológica no siempre puede resolver con una demostración espectacular.
¿Es creatividad combinar patrones aprendidos? ¿Quién es el autor de una coreografía generada por IA? ¿Qué derechos tienen los artistas cuyos movimientos se utilizan para entrenar estos sistemas?
Y, sobre todo, ¿debemos medir el valor de una expresión artística por la dificultad técnica de reproducirla? La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para los creadores. Pero eso no significa que la aportación humana desaparezca en cuanto una máquina consigue imitar parte del resultado. La tecnología puede copiar movimientos. El significado que les atribuimos es una cuestión mucho más compleja.
Granada 2031: el flamenco también quiere tener voz en el futuro tecnológico
La presencia de Agustín Barajas en TAIGranada tiene además una dimensión cultural. La XIV edición del evento vuelve a situar la cultura en el centro de su programación para apoyar la candidatura de Granada a Capital Europea de la Cultura 2031.
La ciudad quiere demostrar que su patrimonio artístico no es una reliquia que deba permanecer encerrada en el pasado, sino una fuente de creatividad capaz de dialogar con las tecnologías del futuro. Y pocas expresiones culturales representan mejor esa conexión entre tradición, innovación e identidad que el flamenco.
La jornada del lunes incluirá también una demostración del gemelo digital de la Alhambra, la participación del astronauta Pedro Duque y una entrevista al cantante y productor granadino Paul Thin sobre música y nuevas tecnologías.
El evento estará presentado por el periodista Iñaki Cano y abrirá el programa del IV Congreso de Inteligencia Artificial de Andalucía, que continuará los días 27 y 28 de octubre en el mismo Palacio de Congresos.
¿Cuándo será «Los robots no saben taconear» en TAIGranada?
La sesión se celebrará con los siguientes datos anunciados por la organización:
- Fecha: lunes, 26 de octubre de 2026.
- Hora: 12:00.
- Lugar: Palacio de Congresos de Granada.
- Actividad: «Los robots no saben taconear».
- Participante confirmado: Agustín Barajas, bailaor y coreógrafo.
- Otros participantes: un segundo artista pendiente de confirmación.
- Evento: XIV edición de TAIGranada, organizada por IDEAL.
La actividad forma parte de una programación que combina divulgación tecnológica, cultura y reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad.
El día que un robot baile flamenco, ¿habremos resuelto realmente el problema?
Es posible que veamos robots ejecutar coreografías flamencas cada vez más sofisticadas. Quizá lleguen a reproducir zapateados complejos, adaptarse a un ritmo musical o responder a los movimientos de otros intérpretes. Eso sería un logro extraordinario de ingeniería y robótica. Pero no demostraría por sí solo que una máquina siente, interpreta o experimenta el arte como lo hace una persona.
El verdadero reto no es conseguir que un robot golpee el suelo siguiendo el compás. Es entender qué hace que ese mismo gesto, ejecutado por un artista, pueda poner en pie a un teatro entero.
Y esa es la razón por la que el encuentro con Agustín Barajas merece atención. Porque en plena fiebre por automatizarlo todo, Granada se dispone a recordar algo fundamental: no todo lo que puede reproducirse puede reducirse a un algoritmo. El arte no radica en la pulcritud de la ejecución física, sino en la vulnerabilidad del ser humano que se expone sobre el escenario.

¿Crees que la robótica y la IA llegarán algún día a transmitir emoción real sobre un escenario o el duende seguirá siendo un territorio 100% humano? ¡Sigue nuestra cobertura en directo y déjanos tu opinión en los comentarios!
Más información: Web oficial del IV Congreso de Inteligencia Artificial de Andalucía.
