
Cuando pensábamos que las inversiones en IA no podían ser más bestias, llega Nvidia y suelta otros 2.000 millones de dólares sobre la mesa. ¿El objetivo? Asegurarse de que su «socio» CoreWeave tenga suficiente músculo para construir la infraestructura del futuro. Pero claro, con tanto dinero yendo y viniendo entre las mismas empresas, las preguntas incómodas sobre «transacciones circulares» no han tardado en llegar. Y Jensen Huang, como siempre, tiene una respuesta contundente.
Más que dinero: Una alianza estratégica y una nueva CPU
El objetivo es titánico: ayudar a CoreWeave a construir más de 5 gigavatios de infraestructura de cómputo para 2030. Para que os hagáis una idea, eso equivale a la energía de cinco grandes centrales nucleares.
La inversión se realizará mediante la compra de acciones ordinarias Clase A de CoreWeave a 87,20 dólares cada una. Pero lo más interesante es la contrapartida tecnológica: CoreWeave será de las primeras en implementar los nuevos productos de Nvidia, incluyendo sistemas de almacenamiento y, atención, nuevas CPUs.

Esta CPU se llama Vera y marca un hito histórico: es la primera vez que Nvidia vende un procesador central de forma independiente, entrando en competencia directa con Intel, AMD y los chips propios de Amazon (Graviton) en el mercado de centros de datos. Jensen Huang, CEO de Nvidia, la califica como un «producto revolucionario».
La sombra de las «transacciones circulares»
Esta relación es profunda. Nvidia ya era el cuarto mayor accionista de CoreWeave con un 6%, y existe un acuerdo previo por el que Nvidia comprará 6.000 millones de dólares en servicios a CoreWeave hasta 2032. Esto ha levantado sospechas sobre «transacciones circulares», donde una empresa invierte en sus propios clientes para inflar ingresos.
Jensen Huang ha sido tajante al respecto en una entrevista, calificando la idea de transacciones circulares como «absurda«. Argumenta que su inversión es un porcentaje minúsculo del capital total que necesitan estas empresas para su infraestructura masiva.

CoreWeave: El gigante deficitario de la nube de IA
CoreWeave, valorada en 47.000 millones de dólares tras su salida a bolsa en 2025, es un actor clave pero arriesgado. Opera con pérdidas debido a sus enormes gastos de capital y su dependencia de deuda para financiarse ha preocupado a los inversores. Además, busca reducir su dependencia de Microsoft, que actualmente aporta dos tercios de sus ingresos.
Nvidia no solo pone dinero; también ayudará a CoreWeave a adquirir terrenos y energía para sus centros de datos y promocionará sus soluciones a otros socios. El CEO de CoreWeave, Mike Intertetto, asegura que la inversión de Nvidia es solo el 2% de su presupuesto total para nueva infraestructura, la cual se acelerará en los próximos tres años.
La opinión final del Gurú
Técnicamente, y estratégicamente, este movimiento es una obra maestra de Nvidia para cimentar su dominio absoluto.
- Asegura la demanda: Al financiar la expansión de CoreWeave, Nvidia se garantiza un cliente masivo que comprará sus futuras GPUs y, ahora también, sus nuevas CPUs Vera y sistemas de almacenamiento. Es como prestar dinero a alguien para que te compre tu casa.
- Entra en la guerra de las CPUs: Lanzar Vera como CPU independiente es una declaración de guerra total a Intel y AMD en su propio terreno. Nvidia quiere que todo el rack del servidor, no solo la GPU, sea suyo.
- Controla la infraestructura: Al ayudar a CoreWeave a conseguir terrenos y energía, Nvidia se asegura de que no haya cuellos de botella físicos para el despliegue de su hardware.
Las preocupaciones sobre las «transacciones circulares» son legítimas desde un punto de vista contable tradicional, pero en la economía de la IA actual, donde la demanda de cómputo es insaciable, parece más una estrategia de «creación de mercado» agresiva que un simple truco financiero.
Nvidia está construyendo las carreteras por las que circularán sus propios coches. ¿Qué te parece la jugada de Nvidia? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.