Jensen Huang mueve ficha para asegurar la supremacía total. Nvidia no solo licencia la tecnología de velocidad extrema de Groq por una cifra astronómica, sino que absorbe a su CEO y talento clave.
Cuando eres la empresa de chips más valiosa del mundo, tu único objetivo es mantener la corona. Nvidia acaba de cerrar una operación que sacude los cimientos de Silicon Valley: ha llegado a un acuerdo masivo de licencia tecnológica con la startup de chips de IA Groq y, en un movimiento poco convencional, ha fichado a su CEO, Jonathan Ross, para unirse a las filas de Nvidia.
Según reportes de CNBC, el acuerdo podría ascender a los 20.000 millones de dólares, lo que, de confirmarse, convertiría esta transacción en la más grande en la historia de Nvidia.
La jugada: tecnología + talento
Groq no es una startup cualquiera. Fundada en 2016, se especializa en chips de inferencia de bajísima latencia (velocidad de respuesta instantánea). Jonathan Ross, su cofundador y hasta ahora CEO, es una leyenda en el sector por haber sido uno de los arquitectos principales de la TPU (Unidad de Procesamiento Tensorial) de Google.

El acuerdo tiene tres pilares fundamentales:
- Integración tecnológica: Nvidia adquiere los derechos para integrar los diseños de chips de Groq en sus futuros productos. El objetivo es dotar a las GPUs de Nvidia de esa «respuesta instantánea» que caracteriza a Groq.
- Transferencia de cerebros: Jonathan Ross deja su puesto de CEO en Groq para unirse a Nvidia junto con otros ejecutivos clave. Su misión será «ayudar a actualizar y escalar esta tecnología bajo licencia».
- Independencia de Groq: A pesar de perder a su fundador y licenciar su tecnología, Groq anunció en su web que seguirá operando como empresa independiente con un nuevo CEO, manteniendo su negocio de centros de datos.
¿Por qué Groq?
Nvidia ya domina los centros de datos, pero la batalla ahora está en la inferencia (la ejecución de la IA una vez entrenada) y la velocidad. Los chips de Groq ofrecen velocidades de respuesta de entrada extremadamente altas, algo vital para que la IA se sienta «humana» e instantánea.

Esta operación llega poco después de que Groq cerrara una ronda de financiación de 750 millones de dólares en septiembre, alcanzando una valoración de 6.900 millones. Al integrar esta tecnología, Nvidia busca diversificar su cartera y frenar el avance de los chips propios que están desarrollando Google, Amazon y Microsoft.
Opinión Gurú Tecno
Esta es, posiblemente, la maniobra estratégica más agresiva de Jensen Huang hasta la fecha. Es similar a lo que hizo Microsoft con Inflection AI: no compran la empresa entera (evitando bloqueos antimonopolio), pero se llevan la propiedad intelectual y, lo más importante, el talento humano que la creó.
Al traer a Jonathan Ross, el padre de las TPUs de Google, al equipo verde, Nvidia no solo refuerza su tecnología, sino que debilita simbólicamente a su competencia directa. Si Nvidia logra integrar la baja latencia de Groq en su ecosistema CUDA, el «foso» defensivo de la compañía se volverá prácticamente infranqueable. ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.