lunes, julio 15, 2024

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No es lo que dices, es cómo lo dices: la importancia del tono y la actitud en la comunicación

Steve Jobs, cofundador de Apple Inc., es recordado no solo por sus innovaciones tecnológicas revolucionarias, sino también por su habilidad excepcional en la comunicación. Jobs comprendía que el impacto de sus palabras recaía tanto en el contenido como en la forma en que las expresaba. Este entendimiento le permitió establecer una conexión profunda con su audiencia, inspirar a sus equipos y vender sus ideas al mundo.

Uno de los ejemplos más icónicos de su destreza comunicativa es su discurso de apertura en la Universidad de Stanford en 2005. Jobs utilizó un tono cercano y una actitud humilde para compartir tres historias personales, lo que permitió a la audiencia relacionarse y emocionarse con su mensaje. Su lenguaje corporal, incluyendo gestos suaves y una postura relajada, reforzó la sinceridad de sus palabras. Este enfoque le permitió captar la atención del público y transmitir sus enseñanzas de una manera memorable.

Otro ejemplo destacado es la presentación del primer iPhone en 2007. Jobs combinó un tono entusiasta con una actitud confiada para introducir el dispositivo que cambiaría para siempre el mercado de la tecnología. Utilizó un lenguaje sencillo y directo, evitando tecnicismos innecesarios, para asegurarse de que el mensaje fuera accesible para todos. Su lenguaje corporal, incluyendo movimientos controlados y una sonrisa constante, transmitió seguridad y entusiasmo, lo que generó una respuesta positiva y entusiasta de la audiencia.

En sus presentaciones, Jobs también era conocido por su habilidad para crear momentos de sorpresa y emoción. Utilizaba pausas estratégicas y cambios en el tono de voz para enfatizar puntos clave y mantener a su audiencia en vilo. Este uso magistral del tono y la actitud no solo hacía sus discursos más atractivos, sino que también ayudaba a reforzar la importancia de sus mensajes.

El estudio de Mehrabian y Wiener: la percepción de los mensajes

Albert Mehrabian y Morton Wiener, reconocidos investigadores en el campo de la comunicación, llevaron a cabo estudios seminales que subrayan la importancia del tono y la actitud en la percepción de los mensajes. Sus investigaciones, particularmente la regla del 55-38-7, han demostrado que la comunicación no verbal es fundamental para entender cómo se interpretan los mensajes.

La regla del 55-38-7 establece que en la comunicación cara a cara, solo el 7% del mensaje se transmite a través de las palabras, mientras que el 38% se corresponde con el tono de voz y el 55% con el lenguaje corporal. Este hallazgo revela que más de la mitad de la percepción de un mensaje proviene de señales no verbales, como gestos, expresiones faciales y postura, lo que subraya la necesidad de prestar atención a estos elementos para una comunicación efectiva.

El tono de voz, que ocupa el 38% de la regla, incluye aspectos como la entonación, el ritmo y el volumen. Estos factores pueden cambiar drásticamente la interpretación de una frase. Por ejemplo, una declaración simple como “¿Estás bien?” puede percibirse como una expresión de preocupación genuina o como una pregunta sarcástica, dependiendo del tono utilizado.

El 55% correspondiente al lenguaje corporal abarca una amplia gama de comportamientos no verbales. Las expresiones faciales, el contacto visual y los movimientos de las manos contribuyen significativamente a la forma en que se recibe un mensaje. Una postura abierta y relaja puede comunicar confianza y accesibilidad, mientras que una postura cerrada y tensa puede interpretarse como desinterés o rechazo.

Robin Dunbar y la comunicación no verbal

Robin Dunbar, un renombrado experto en psicología evolutiva, ha aportado significativas contribuciones a la comprensión de la comunicación humana, especialmente en lo que respecta a la comunicación no verbal. Dunbar sostiene que aproximadamente el 80% de la información que transmitimos se basa en señales no verbales, una cifra que, aunque varía ligeramente de la propuesta por Mehrabian y Wiener, enfatiza una verdad esencial: la comunicación no verbal es fundamental en nuestras interacciones cotidianas.

Las teorías de Dunbar se centran en la idea de que los seres humanos han desarrollado complejos sistemas de comunicación no verbal como una manera de fortalecer los vínculos sociales y facilitar la cooperación. En su investigación, Dunbar sugiere que las expresiones faciales, el lenguaje corporal y el contacto visual desempeñan roles cruciales en la manera en que percibimos y nos relacionamos con los demás. Por ejemplo, una sonrisa puede transmitir amabilidad y generar confianza, mientras que una postura cerrada puede indicar desinterés o incomodidad.

En el ámbito profesional, la comunicación no verbal puede ser determinante para el éxito de las interacciones. Un firme apretón de manos puede establecer una primera impresión positiva, mientras que evitar el contacto visual podría ser interpretado como una falta de seguridad o sinceridad. Del mismo modo, el tono de voz, aunque parte de la comunicación verbal, tiene un componente no verbal que puede influir significativamente en la interpretación del mensaje. Un tono calmado y controlado puede transmitir autoridad y competencia, mientras que un tono agitado o elevado podría ser percibido como agresivo o nervioso.

La relevancia de la comunicación no verbal en nuestras relaciones diarias también es evidente en contextos personales. Gestos como un abrazo o un simple toque en el brazo pueden ofrecer consuelo y apoyo emocional, fortaleciendo los lazos interpersonales. A través de estos ejemplos prácticos, queda claro que la comunicación no verbal no solo complementa nuestras palabras, sino que en muchos casos, las supera en importancia. La capacidad de interpretar y utilizar eficazmente las señales no verbales es, por tanto, una habilidad esencial para la interacción humana exitosa.

Cómo mejorar nuestra comunicación: claves prácticas

Para mejorar nuestra comunicación y fortalecer nuestras relaciones sociales, es fundamental tener en cuenta que no solo se trata de lo que decimos, sino también de cómo lo decimos. A continuación, se presentan algunas claves prácticas para lograr una comunicación efectiva:

1. Modulación del tono de voz: La forma en que modulamos nuestro tono de voz puede cambiar completamente el significado de nuestro mensaje. Es importante practicar la entonación, el volumen y la velocidad al hablar para transmitir emociones adecuadas y mantener la atención de nuestro interlocutor.

2. Postura corporal abierta: Mantener una postura abierta y receptiva puede demostrar confianza y disposición para la comunicación. Evita cruzar los brazos o adoptar posturas tensas, ya que esto puede dar la impresión de estar cerrado a la conversación.

3. Uso de gestos: Los gestos pueden complementar y reforzar nuestro mensaje verbal. Es importante utilizar gestos naturales y acordes con lo que estamos expresando, evitando movimientos exagerados o incoherentes que puedan distraer al receptor.

4. Coherencia entre lenguaje verbal y no verbal: Es esencial que lo que decimos esté en línea con nuestra expresión facial, tono de voz y gestos. La coherencia entre el lenguaje verbal y no verbal ayuda a transmitir autenticidad y construir confianza con nuestros interlocutores.

Alfredo Santiago Martín
Alfredo Santiago Martín
Ingeniero Químico, Máster en Aplicaciones Multimedia por la UOC y un apasionado de la Ciencia y de la Tecnología desde que tiene conocimiento de causa. Se define como un Geek en un mundo imperfecto. Ciudadano del mundo y nómada por suerte, su hábitat natural transcurre entre ordenadores y máquinas con muchos cables y botones. CEO y Fundador de GurúTecno.

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