
Si sois de los que se os eriza la piel con el sonido de un motor Wankel subiendo de vueltas, esta noticia os va a tocar la fibra sensible. Mazda, esa marca que siempre va a contracorriente, tiene una guerra civil interna… pero de las buenas. Los ingenieros y empleados quieren que vuelva el rey, pero los contables tienen la última palabra.
En una entrevista concedida a Auto Express, Moritz Oswald, gerente de proyectos de Mazda Europa, ha soltado la liebre. Las discusiones sobre el resurgimiento de la mítica serie RX (sucesores del RX-7 y RX-8) se están «calentando» dentro de la compañía.
Pasión desmedida, pero con calculadora en mano
Oswald ha sido claro: hay una demanda «sorprendentemente alta» dentro de la propia Mazda para lanzar un nuevo deportivo insignia.
- El motivo: «A casi todos en la empresa les encantan los coches», afirma. Quieren productos con valor emocional.
- El problema: «Al fin y al cabo, somos una empresa que necesita generar ingresos».
La viabilidad técnica no parece ser el muro principal, ya que cuentan con un equipo dedicado exclusivamente al desarrollo continuo del motor rotativo. El muro es puramente financiero. El Director de Tecnología, Ryuichi Umeshita, lo resumió perfectamente hace poco: «El único problema pendiente actualmente es el financiero».
Cambio de rumbo técnico: Potencia directa a las ruedas
Aquí viene el dato técnico jugoso para los puristas. Hasta ahora, prototipos como el Iconic SP usaban el motor rotativo solo como generador (extensor de autonomía) para cargar baterías. Sin embargo, Oswald ha dejado caer que, si el RX de producción llega al mercado, su tecnología será diferente: el motor rotativo transmitirá potencia directamente a las ruedas.
Esto cambia las reglas del juego. No estaríamos ante un eléctrico con un generador de gasolina, sino ante un deportivo híbrido donde el alma rotativa empuja de verdad. Además, Mazda ha confirmado que prototipos como el Vision X-Coupé no fueron solo escaparates, sino globos sonda para medir la reacción del mercado.

El Miata es intocable
Para los que temen que esto canibalice al roadster más vendido del mundo, tranquilidad. Mazda ha dejado claro que el renacimiento del RX no será a expensas del Miata. El MX-5 seguirá existiendo en la línea de productos, conviviendo con este hipotético hermano mayor, más caro y potente.
El veredicto técnico: La pesadilla de la Euro 7 y el «Direct Drive»
Desde un punto de vista de ingeniería mecánica, que Mazda se plantee que el motor rotativo mueva las ruedas directamente en 2026 es una declaración de intenciones heroica. El motor Wankel tiene dos problemas endémicos: el consumo de aceite y la eficiencia térmica (emisiones). Lograr que un motor rotativo cumpla las normativas actuales impulsando el coche directamente requiere una hibridación muy inteligente.
Técnicamente, el desafío es usar el motor eléctrico para rellenar la falta de par en bajas (el talón de Aquiles del rotativo) y dejar que el Wankel brille en altas revoluciones, donde es más eficiente y emocionante.
Si logran que los números cuadren en el Excel, tendremos uno de los últimos grandes deportivos analógicos (o semi-analógicos) de la historia. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.