Mientras el mercado europeo sigue empeñado en vendernos SUVs aburridos, sobreelevados y con coeficientes aerodinámicos dignos de una lavadora industrial, Geely y Volvo nos acaban de soltar un misil de diseño directo al asfalto mediante su firma premium.
La marca ha hecho oficial el Lynk & Co 07GT, su primer modelo familiar (station wagon) de corte deportivo, iniciará su preventa oficial este próximo 29 de junio. Y no, no estamos ante la típica ranchera perezosa para llevar las bolsas de la compra; esto es un laboratorio tecnológico con ruedas que hereda el lenguaje estético ultra agresivo «The Next Day».
Como se aprecia en las imágenes oficiales de catálogo del vehículo, las líneas fluidas, el chasis rebajado y ese imponente alerón trasero demuestran que se puede ser práctico sin perder un ápice de maldad en la carretera. Encendamos los transistores para desglosar la telemetría de este monstruo.
El brutal familiar con 1.400 km de autonomía y pantalla de 95” que destroza el mercado
Lynk & Co ha diseñado el 07GT con un objetivo muy claro: meterle el miedo en el cuerpo a los familiares premium alemanes a base de fuerza bruta en software y dimensiones optimizadas. El coche se presenta con unas cotas de 4846 mm de longitud, 1900 mm de anchura y 1485 mm de altura, asentado sobre una generosa distancia entre ejes de 2843 mm.
Pero desguacemos su hoja técnica subyacente porque el hardware interior es una auténtica locura:
- Estructura híbrida de largo alcance: Monta un pack de baterías de 28,3 kWh. Gracias a la gestión de su motor térmico como generador, arroja una autonomía combinada bajo ciclo CLTC de unos brutales 1422 kilómetros. Podrás cruzar España de punta a punta sin pisar una sola gasolinera ni un cargador perezoso.
- El búnker de cristal: Su techo solar panorámico mide unos masivos 1,9 m². Para evitar que el habitáculo se convierta en un horno microondas, incorpora una tecnología de aislamiento térmico y protección solar de cuatro capas.
- Portón plano inteligente: La trasera eléctrica cuenta con una altura máxima de apertura de 1863 mm y un ángulo de 72,5°. Lo verdaderamente brillante de su ingeniería es el diseño de apertura completamente plana, pensado para cargar equipaje, cochecitos y sillas de paseo de forma ergonómica sin necesidad de agacharse.
- Arsenal de pantallas en la cabina: El interior envolvente despliega un cuadro de instrumentos LCD de 10,2 pulgadas, una pantalla central de 15,4 pulgadas y, por si te parece poco, un sistema de proyección frontal de realidad aumentada (AR-HUD) de unas colosales 95 pulgadas en el parabrisas.
- Ecosistema Flyme Auto 2.5: Todo el hardware de infoentretenimiento se mueve bajo el sistema LYNK Flyme Auto 2.5 (desarrollado junto a Meizu), que incluye un robot físico llamado Eva integrado en el salpicadero para interactuar mediante IA en múltiples escenarios. Además, el coche corona su frontal con un sensor LiDAR avanzado para la conducción autónoma de nivel superior.

Una pantalla de 95 pulgadas en el cristal para ver los goles del Mundial
Nos fascina la aerodinámica de los familiares deportivos, adoramos las arquitecturas híbridas que eliminan de un plumazo la ansiedad por la autonomía y ver que un coche integra una proyección AR-HUD de 95 pulgadas nos parece una proeza de hardware que estamos deseando probar en el canal de YouTube. Es el coche ideal para el geek devorador de kilómetros. Eso sí, meterle un robot físico en el salpicadero a un coche de 700 caballos roza lo psicodélico.

Está espectacular que el sistema Flyme Auto 2.5 mueva las pantallas con la fluidez del silicio móvil de última generación. Pero que Lynk & Co insista en poner un robotito físico llamado «Eva» en mitad de la consola para interactuar contigo se siente un poco absurdo. Queremos asistentes de voz invisibles, rápidos y eficientes que configuren el climatizador, no figuritas mecánicas que te miren mientras conduces.
Además, la autonomía de 1422 km bajo el ciclo CLTC chino ya nos la conocemos en el búnker: en cuanto metas este bicho en una autopista europea a 120 km/h sostenidos con el aire acondicionado a tope bajo el techo de cristal, esos mil cuatrocientos kilómetros se van a quedar en una cifra notablemente menor. ¡Menos muñecos en el salpicadero y más homologaciones realistas en carretera, muchachos!

El «pero» del precio: No te emociones todavía (bájate de la nube de los 22.000)
Nos apasiona la aerodinámica de los familiares deportivos, adoramos las arquitecturas híbridas que eliminan de un plumazo la ansiedad por la autonomía y ver que un coche integra una proyección AR-HUD de 95 pulgadas nos parece una proeza que estamos deseando desarmar con gusto en nuestro canal de YouTube. Es un vehículo espectacular. Pero vamos a leer la letra pequeña porque los milagros en las aduanas no existen.
Esos tentadores 22.000 euros de los que habla medio internet son el precio de salida convertido directamente desde el mercado de China, y aquí viene el jarro de agua fría: cuando estos coches cruzan a Europa, el precio no se dobla por arte de magia, pero casi. Sin ir más lejos, el Lynk & Co 08 cuesta unos 28.800 dólares en su país de origen y aquí se vende por 52.995 euros. Aranceles de importación, homologaciones estrictas de la UE, logística internacional y márgenes de distribución hacen el resto. Si el 07GT llega a España —que la marca está en plena expansión europea, así que no sería descabellado—, échale cuentas y no te extrañe verlo rondar los 40.000 euros o más. Sigue siendo un precio competitivo para el hardware y equipamiento que ofrece, pero bajemos de la nube de los 22.000 de inmediato.
Llega además en un momento curioso para la marca: tras un cierre de 2025 muy fuerte, Lynk & Co ha pinchado en los primeros meses de este 2026 con caídas de ventas de casi el 40% interanual en China. Un familiar deportivo, vistoso y tecnológico como este le viene de perlas para volver a llamar la atención del algoritmo de compras global.
Las berlinas familiares reclaman su trono tecnológico
Pese al postureo del robot Eva, miremos el horizonte con el optimismo salvaje de siempre en Gurú Tecno: este 07GT es una bofetada colosal a la fiebre absurda de los SUVs. Que una marca china ponga en el mercado un coche familiar con manijas semiocultas, sensor LiDAR de serie, coeficiente aerodinámico de berlina y la capacidad de cargar el maletero en plano es la demostración de que la madurez de diseño está regresando a la industria automotriz.

Habrá que verlo rodar en nuestras carreteras y, sobre todo, ver si se atreve a dar el salto a nuestro mercado de forma oficial. Pero ojalá lo haga, porque coches así son los que mantienen viva una carrocería que muchos damos por muerta antes de tiempo debido a la saturación de monovolúmenes camuflados. Sobre el papel tiene todos los ingredientes para ser un coche redondo: prestaciones, autonomía eléctrica de las que de verdad sirven, espacio y un equipamiento que deja en evidencia a rivales europeos que cuestan el doble.
Geely está demostrando que sabe integrar el software de los smartphones (Flyme Auto) dentro del chasis de un vehículo sin que se sienta como un añadido perezoso. La competencia europea va a tener que espabilar de inmediato si no quiere ver cómo las rancheras del este de Asia le roban el mercado de flotas y viajes familiares a base de conectividad y autonomía imbatible. ¡El mercado se pone interesantísimo!
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