Durante años, Xiaomi ha sido el gigante que ensamblaba la mejor tecnología de otros. Pero esos días han terminado. Lei Jun, CEO de la compañía, ha revelado el plan más ambicioso en la historia de la marca: una inversión colosal de 200.000 millones de yuanes (unos 26.000 millones de euros) durante los próximos cinco años para dejar de depender de terceros y convertirse en una potencia de «tecnología hardcore».
2026: El año de la «Gran Convergencia»
El objetivo no es solo fabricar hardware, sino lograr lo que Lei Jun llama la «gran convergencia». Para 2026, Xiaomi espera lanzar un terminal que ejecute simultáneamente tres pilares de desarrollo propio:
- Chips de diseño propio: Reduciendo la dependencia de Qualcomm y MediaTek.
- Sistemas operativos nativos: Evolucionando HyperOS hacia una integración total.
- Modelos de IA a gran escala: Inteligencia artificial integrada en el silicio sin pasar por la nube.
Un ecosistema blindado: Personas, coches y hogares
Lei Jun afirma que el año pasado fue clave para cerrar el círculo del «ecosistema integral». Con el éxito del Xiaomi SU7 (su primer coche eléctrico), la marca ya tiene el control del hogar, el transporte y el bolsillo del usuario. El siguiente paso es que todos estos dispositivos compartan el mismo «cerebro» electrónico diseñado en sus propios laboratorios.
Inversión sin precedentes en I+D
Xiaomi ya ha invertido 100.000 millones de yuanes en el último lustro, pero para Lei Jun no es suficiente. Los nuevos 200.000 millones irán destinados a «aguas profundas»: robótica avanzada, semiconductores y tecnologías subyacentes que den a Xiaomi una «sensación de seguridad» y soberanía tecnológica frente a las tensiones globales.

El nacimiento de un nuevo gigante global
Xiaomi está siguiendo los pasos de Huawei y Apple, entendiendo que la única forma de liderar el mercado es controlando el núcleo de la tecnología. Si en 2026 vemos un Xiaomi 16 (o similar) con chip propio y una IA que realmente aprenda del usuario de forma local, estaremos ante el inicio de una nueva era.
Lei Jun no está lanzando promesas al aire; está poniendo los billetes sobre la mesa. Invertir 200.000 millones es un mensaje claro para Apple y Samsung: Xiaomi ya no quiere ser el invitado a la fiesta, quiere ser el dueño del local. El 2026 será el año en que sabremos si Xiaomi puede volar sola sin los chips americanos.
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