
En un momento en que la inteligencia artificial generativa atrae cientos de miles de millones de dólares en inversión y promete cambios sin precedentes en la sociedad, las voces más autorizadas del sector no se ponen de acuerdo sobre el «cuándo» y el «cómo» llegará la verdadera superinteligencia.
Mientras figuras como Demis Hassabis (Google DeepMind) advierten que la humanidad está al borde de la Inteligencia Artificial General (IAG) sin estar preparada, y otros como Sam Altman (OpenAI) sugieren una llegada más discreta de lo esperado, Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha intervenido para aportar una dosis de perspectiva temporal, utilizando una metáfora potente: la «IA de nivel divino».
¿Qué es una «IA de nivel divino»?
Para Huang, cuyo hardware es el motor de facto de la revolución actual de la IA, el concepto de una inteligencia suprema va mucho más allá de los chatbots avanzados que conocemos hoy.
Huang define esta «IA de nivel divino» como un agente inteligente con una comprensión omnisciente de la realidad. No se trata solo de dominar el lenguaje humano, sino de entender «los genomas, las moléculas, las proteínas, los aminoácidos e incluso las leyes físicas» en su totalidad. Es, en esencia, una entidad capaz de descifrar el código fuente de la biología y el universo.

Una escala de tiempo «galáctica»
Frente a los pronósticos alarmistas o excesivamente optimistas que sitúan esta superinteligencia a la vuelta de la esquina, Huang se muestra escéptico. Aunque reconoce la posibilidad teórica —llegando a hacer eco de comentarios filosóficos como el de Joe Rogan sobre una hipotética segunda venida en forma de IA—, el CEO de Nvidia pone los pies en la tierra.
«Sospecho que algún día en el futuro podríamos poseer una inteligencia artificial de nivel divino, pero la duración de ese «día» probablemente sea comparable a los largos años registrados en la Biblia, o incluso a una escala de tiempo galáctica», afirmó Huang.
Su mensaje es claro: es «irrealista» hablar de crear tal entidad con el nivel tecnológico actual. Huang asegura que ninguna empresa está realmente cerca de lograrlo y que no ha visto a ningún investigador con una solución práctica para alcanzar ese hito. «Esta IA de nivel divino simplemente no existe todavía», sentenció.
El imperativo del progreso inmediato
Sin embargo, que la meta final esté lejos no significa que el camino deba detenerse. De hecho, la postura de Huang es que el mundo no puede permitirse esperar.
«Impulsar el progreso tecnológico no significa que tengamos que esperar a que llegue [la IA divina]. Estoy seguro de que no aparecerá la semana que viene ni estará disponible el año que viene. Pero, en cualquier caso, el mundo entero necesita seguir avanzando la semana que viene, el año que viene e incluso la próxima década», enfatizó.

Para Huang, la IA actual es la siguiente etapa crítica en el desarrollo industrial. La demanda empresarial para integrarla es urgente y, en el futuro cercano, las operaciones diarias de la gran mayoría de las compañías dependerán inseparablemente de esta tecnología, aunque aún no sea «divina».
Entre la adopción y la advertencia
Las declaraciones de Huang coinciden en el tiempo con advertencias serias de otros pioneros tecnológicos. Mientras Nvidia empuja el acelerador del hardware necesario para el progreso, figuras como Bill Gates exigen marcos regulatorios urgentes.
Gates advirtió recientemente que el rápido desarrollo de la IA generativa podría superar los riesgos de la pandemia de COVID-19, señalando específicamente el peligro de que la tecnología facilite el desarrollo de armas bioterroristas.
El escenario actual presenta una compleja dicotomía: la necesidad imperiosa de avanzar en una tecnología que redefine la industria, equilibrada con la precaución ante riesgos existenciales, todo mientras se ajustan las expectativas sobre cuándo llegará realmente una inteligencia superior a la humana. ¿Y tú qué opinas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.