
Si pensabais que el lujo automotriz tenía un límite, Bugatti acaba de destrozarlo con un martillo de fibra de carbono.
Preparaos para conocer una bestia única, un «one-off» que cuesta más que el presupuesto anual de un pequeño municipio y que rinde homenaje al coche que redefinió la velocidad en el siglo XXI.
Un tributo al padre del hipercoches moderno
Bugatti ha presentado una auténtica joya de la corona automotriz: el FKP Hommage. No es un modelo de producción en serie, ni siquiera una edición limitada. Es un superdeportivo GT único en el mundo.

Este vehículo nace con un propósito casi sagrado para la marca: ser considerado el «Veyron definitivo». Su nombre, FKP, rinde tributo directo a Ferdinand Karl Piëch, el expresidente del Grupo Volkswagen cuya obsesión, visión y liderazgo férreo hicieron posible el milagro ingenieril que fue el Veyron original en 2005.

El coche es la segunda creación exclusiva de la división «Solitaire» de Bugatti (tras el ‘Brouillard’), un departamento especializado en diseñar y fabricar vehículos a medida para clientes que quieren algo que nadie más tenga.
Corazón de Chiron, alma de Veyron
Bajo la piel, el FKP Hommage es una bestia moderna. Está basado en la plataforma del Chiron y montado sobre su mismo y glorioso motor: el W16 de 8.0 litros y cuatro turbocompresores que debutó en el Chiron Super Sport. Estamos hablando de unos mareantes 1578 CV de potencia, gestionados por una transmisión reforzada y un sistema de refrigeración mejorado para soportar semejante caballería.

Diseño: Optimizando la leyenda
Aunque su chasis es moderno, su estética es un viaje al pasado. La «Tribute Edition» se inspira profundamente en el diseño del Veyron 16.4 que batió récords hace dos décadas.
El director de diseño, Frank Heil, asegura que han «optimizado cada curva» para actualizar la silueta. Destaca la clásica parrilla de herradura, ahora tridimensional y vertical, flanqueada por nuevos faros LED en forma de L y tomas de aire frontales gigantescas. Adopta también un diseño de ruedas asimétrico (20 pulgadas delante, 21 detrás), una idea concebida originalmente para el Veyron pero que no se aplicó hasta el Chiron.

El acabado exterior es un bitono clásico: una compleja pintura roja multicapa combinada con fibra de carbono expuesta en la zaga. Una combinación elegida específicamente por el dueño anónimo para que haga juego con el Veyron que ya tiene en su garaje.
El interior de los 10 millones: Un reloj que se da cuerda solo
Si por fuera impresiona, por dentro el nivel de detalle es enfermizo. La consola central está mecanizada con precisión a partir de una sola pieza de aleación de aluminio y las telas están tejidas a mano en París.

Pero la guinda del pastel está en el salpicadero: el coche equipa integrado un reloj Audemars Piguet Royal Oak Tourbillon de 43 mm. Lo más fascinante es que, siendo automático, no necesita que lo saques para darle cuerda. Un mecanismo interno del vehículo lo hace rotar automáticamente varias veces por hora para mantener su reserva de energía siempre a punto.

¿El precio de esta locura? Bugatti no ha dado la cifra exacta, pero un portavoz ha confirmado que supera los 10 millones de euros, colocándolo en la estratosfera de precios junto al famoso «La Voiture Noire».
La opinión final del Gurú
Técnicamente, el FKP Hommage es la cúspide de la era de combustión interna de Bugatti. Usar el W16 de 1600 CV para homenajear al hombre que lo hizo posible, Ferdinand Piëch, es un cierre de círculo perfecto antes de que la marca abrace la hibridación en el futuro.

Es un monumento rodante, una pieza de arte industrial donde el precio es irrelevante para su dueño. Nos queda disfrutarlo en fotos, porque ver esta joya única por la calle será más difícil que ver un OVNI. ¿Y tú, qué opinas del diseño de este modelo? ¡Cuéntanoslo en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.