¿Os acordáis de la que se lió en 2022 cuando BMW decidió que era buena idea cobrar una suscripción mensual por encender los asientos calefactables que ya venían instalados en tu coche? Fue un movimiento que cabreó a medio planeta y que olía a avaricia pura y dura. Pues bien, la marca alemana ha hecho algo poco común en esta industria: agachar la cabeza y admitir que metieron la pata hasta el fondo. Pero ojo, que esto tiene truco.
Las suscripciones no mueren, se transforman: El objetivo ahora es el software avanzado
Según un informe de The Drive de hoy, BMW ha protagonizado una bajada de pantalones histórica al admitir públicamente que su polémico plan de suscripción para funciones básicas de hardware, como los asientos y el volante calefactables, «no fue un buen comienzo».
Alexandra Landes, directora de comunicación de producto de BMW, ha reconocido durante un evento de pruebas del iX3 que la iniciativa fracasó porque la experiencia «probablemente alejaría a los consumidores». «Las críticas se centraron principalmente en la calefacción de asientos, por lo que esta podría no haber sido la mejor opción para una suscripción», confesó Landes.
Pero no cantéis victoria todavía. Que BMW admita el error de los asientos no significa que abandonen el modelo de «Coche como Servicio» (CaaS). Al contrario, están apostando aún más fuerte por él, pero cambiando el enfoque.

El nuevo plan es dejar en paz el hardware básico y centrar las suscripciones en tecnologías avanzadas que conllevan costes operativos continuos, específicamente los sistemas de asistencia al conductor (ADAS) y la conducción inteligente.
La estrategia del «hardware durmiente»
El enfoque de BMW es claro: van a instalar todo el hardware necesario en cada vehículo nuevo que salga de fábrica, independientemente de si el cliente paga por los extras al principio o no.
La idea es ofrecer flexibilidad. Un cliente puede no querer pagar por un sistema de conducción autónoma avanzado al comprar el coche. Pero, como explica Landes, quizás dos años después, harto de los atascos, piense: «Debería haberlo comprado». Con este sistema, el hardware ya está ahí y solo tiene que desbloquearlo en línea mediante una actualización de software pagando la suscripción correspondiente.

La justificación: Los costes de la nube
Landes enfatizó un punto clave para justificar este cambio: a diferencia de un asiento que solo necesita electricidad, las funciones de asistencia avanzadas implican costos continuos para la marca, como la comunicación en la nube, el procesamiento de IA y los servicios de datos en tiempo real. «Una vez que los clientes usan estas funciones, debemos pagar por esos servicios», argumentó.
La opinión final del Gurú: análisis estratégico
Estratégicamente, BMW está corrigiendo el tiro de forma inteligente. Cobrar por un asiento calefactable (un hardware simple que ya es tuyo) se sentía como un secuestro. Era insultante para el consumidor.

Sin embargo, cobrar una suscripción por un sistema de conducción autónoma avanzado que requiere conexión constante a servidores, actualizaciones de mapas en tiempo real y procesamiento en la nube… eso tiene mucho más sentido. Se parece más al modelo de Netflix o Spotify: pagas por un servicio continuo que tiene un coste de mantenimiento para la empresa. Es un sapo más fácil de tragar para el usuario y un modelo de negocio mucho más sostenible y defendible para BMW a largo plazo. ¡Te leo abajo! Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.
