El mercado del hardware gráfico vuelve a entrar en una espiral desquiciada. Pese a los desmentidos oficiales de NVIDIA, el fantasma de una supuesta cancelación de la GeForce RTX 5090 ha encendido la mecha de la especulación en el corazón mundial de la electrónica: el distrito de Huaqiangbei en Shenzhen.
Según un informe destapado por el diario 21st Century Business Herald, los precios de la serie RTX 50 bailan a diario sin control en los canales de distribución. La joya de la corona, la RTX 5090 —cuyo precio oficial recomendado se situaba originalmente entre los 15.000 y 16.000 yuanes (unos 1.950 a 2.080 euros)—, está cambiando de manos en la reventa por cifras mareantes de entre 55.000 y 60.000 yuanes (de 7.150 a más de 7.800 euros al cambio). Casi se cuadruplica su coste en cuestión de semanas.
El pánico sacude a toda la gama: Desde la 5060 hasta la 5090
El fenómeno no es exclusivo de los entusiastas más adinerados. La locura de precios está arrastrando a prácticamente todos los escalones de la arquitectura Blackwell de consumo:
- RTX 5080: Partió de unos 8.000 yuanes oficiales (unos 1.040 €) y ya roza los 17.000 yuanes (más de 2.200 €).
- RTX 5060: Incluso la tarjeta de entrada y superventas ha escalado desde los 2.300 yuanes (unos 300 €) hasta superar con holgura los 3.600 yuanes (unos 470 €).

Xiong Rongrong, veterano gerente de Jinshuoli Computer con más de 16 años de trayectoria en los pasillos de Huaqiangbei, relataba la volatilidad del momento: hace apenas dos semanas la RTX 5080 rondaba los 12.000 yuanes antes de dispararse otros 5.000 yuanes de golpe, mientras que la 5090 ha saltado de 30.000 a más de 50.000 yuanes casi de la noche a la mañana. Las variaciones diarias son de varios cientos de yuanes por unidad, hasta el punto de que los comerciantes se niegan a firmar presupuestos en papel porque quedan obsoletos en horas.
NVIDIA desmiente la cancelación, pero admite el cuello de botella
Los rumores apuntaban a que NVIDIA planeaba cortar en seco el suministro del silicio GB202 para la serie RTX 50 con la intención de desviar toda esa oblea hacia sus codiciadas y rentables tarjetas profesionales RTX PRO destinadas a computación masiva.
La respuesta oficial de la compañía no tardó en llegar, aunque con matices importantes:
- Jeff Fisher, vicepresidente sénior de informática personal en NVIDIA, aseguró durante el reciente evento RTX Spark en Taipéi que la producción de la GeForce RTX 5090 no se ha detenido y que los envíos continuarán. No obstante, reconoció sin rodeos que la capacidad de fabricación es muy limitada y que el déficit de suministro es un problema global que asfixia a toda la industria.
- Ida Keita, vicepresidenta de Relaciones con Desarrolladores, afinó aún más el diagnóstico desde Seúl: el verdadero cuello de botella no es una decisión voluntaria de pausar la GPU, sino la escasez brutal de chips de memoria, algo que «escapa al control de NVIDIA».
El verdadero culpable: La memoria HBM de los centros de datos devora a la GDDR7
La raíz del problema es una guerra de recursos en las fundiciones de semiconductores. La memoria GDDR7 que montan las tarjetas gráficas de consumo comparte líneas de fabricación avanzadas con la memoria de alto ancho de banda (HBM) imprescindible para alimentar los servidores de Inteligencia Artificial.
Según los análisis de EET-China, los tres titanes mundiales del sector —Samsung, SK Hynix y Micron— han volcado entre el 70% y el 90% de sus líneas avanzadas en fabricar memoria HBM, un negocio con márgenes de beneficio estratosféricos comparado con la memoria gráfica convencional. Se prevé que los centros de datos de IA acaparen cerca del 70% de la producción global de memoria, dejando a los jugadores y creadores de contenido las migajas de las obleas.
El gaming vuelve a pagar el pato de la burbuja
No hace falta mirar muy atrás para recordar el calvario de la minería de criptomonedas, pero la burbuja de la IA está resultando infinitamente más voraz. Mientras NVIDIA proclama públicamente su compromiso con el público gamer, la cruda realidad económica es que un solo acelerador de centro de datos genera ingresos con los que ninguna tarjeta de consumo puede soñar. Huaqiangbei es solo el termómetro adelantado de lo que nos espera: si los fabricantes de memoria dedican el 90% de sus fábricas a la HBM para IA, las tarjetas de consumo con GDDR7 seguirán llegando con cuentagotas y los especuladores seguirán campando a sus anchas. O los ensambladores atan en corto la distribución minorista, o montar un PC entusiasta volverá a ser un artículo reservado al lujo especulativo.
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