La marca alemana pisa el acelerador a fondo en su transición eléctrica. La histórica planta húngara de Kecskemét pasará a ser la mayor fábrica de la compañía en el continente, preparándose para inundar el mercado con 350.000 vehículos al año.
Mercedes-Benz anunció este 13 de julio un movimiento tectónico en su estrategia de producción industrial. La compañía ha iniciado oficialmente la expansión masiva de su planta de Kecskemét, situada en Hungría, con un objetivo muy claro: blindar y arrancar la primera producción en serie de su esperadísimo sedán Clase C totalmente eléctrico, fechado para 2027.

Con esta faraónica fase de expansión, el complejo automovilístico ha duplicado su superficie construida de un plumazo, pasando de las 200 a unas masivas 440 hectáreas. Este brutal aumento de tamaño la corona automáticamente como la mayor planta de Mercedes en toda Europa y la segunda más grande a nivel mundial (solo superada por la insaciable base de turismos de Beijing Benz, en China).
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Para sostener la producción del futuro Clase C 100% eléctrico y no depender de terceros, Mercedes va a inyectar una cantidad masiva de recursos y nueva infraestructura técnica en la región. El salto de escala es abismal:
| Indicador industrial | Estado actual | Objetivo tras la expansión |
| Capacidad de producción | > 100.000 vehículos/año | 350.000 vehículos/año |
| Fuerza laboral (empleos) | 5.000 trabajadores | 9.000 – 10.000 trabajadores |
| Superficie construida | 200 hectáreas | 440 hectáreas |
A nivel arquitectónico y de ingeniería, el proyecto levanta desde cero dos nuevos talleres de carrocería, un inmenso taller de montaje final y un segundo taller de estampado. Pero la verdadera joya de la corona será su nuevo taller de pintura de última generación y, sobre todo, las instalaciones dedicadas de forma exclusiva al ensamblaje de baterías, lo que permitirá a los alemanes cerrar el ciclo de producción eléctrico in situ y reducir costes logísticos.

Para dar el pistoletazo de salida a las obras, el propio presidente del Grupo Mercedes-Benz, Ola Källenius, y el primer ministro húngaro, Péter Magyar, hicieron su entrada al recinto llegando juntos a bordo de una unidad del nuevo sedán Clase C totalmente eléctrico. La compañía ha dejado claro que adjudicar su «modelo eléctrico principal» a estas instalaciones marca el paso más importante de su estrategia de electrificación en la década.
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Mercedes ha entendido perfectamente de qué va el juego del motor en los próximos años. Depender de Asia para ensamblar tus coches eléctricos estrella o sus baterías es pegarse un tiro en el pie a nivel logístico y geopolítico. Al duplicar el tamaño de Kecskemét e integrar la producción de baterías dentro del mismo código postal, los alemanes están construyendo una auténtica fortaleza.

Hay que recordar que el Clase C no es un coche cualquiera en el catálogo; es el caballo de batalla histórico de Mercedes, el sedán premium que sostiene gran parte de su volumen de ventas mundiales. Que su versión 100% eléctrica para 2027 se fabrique íntegramente en suelo europeo para sacar 350.000 unidades al año es una declaración de guerra frontal contra Tesla y los fabricantes chinos que intentan comerle la tostada. Es un órdago multimillonario, sí, pero es el único camino viable si la marca de la estrella quiere seguir imponiendo su ley en las carreteras del viejo continente.
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