
Jon Prosser, el autoproclamado «enemigo público» de Cupertino, ha vuelto a la carga sin miedo a las represalias. Y no trae minucias: ha puesto sobre la mesa el santo grial de los rumores de Apple: el iPhone plegable.
Olvidaos de conceptos artísticos borrosos. Según Prosser, los nuevos renders 3D que ha publicado muestran el producto final que veremos el próximo año. Agarraos, porque el primer plegable de la manzana ya tiene forma y fecha.
El iPhone plegable al descubierto: llega en 2026, es ultrafino y tiene formato «pasaporte»
El filtrador ha confirmado las dimensiones de las pantallas, y hay sorpresas que contradicen rumores anteriores. Tendremos una pantalla externa de 5,5 pulgadas y una pantalla interna desplegada de 7,8 pulgadas, ambas con la cámara perforada en el panel. Esto desmiente los rumores de una pantalla exterior minúscula de 5,25 pulgadas y confirma un formato general «más ancho que alto».
En cuanto al diseño trasero, el módulo de cámara será dual con una estética similar a la del iPhone Air, y se espera que esa «meseta» aloje gran parte de los componentes de conectividad.

Anorexia tecnológica: más delgado que el Air
Donde Apple parece querer dar el golpe en la mesa es en el grosor. El dispositivo apunta a ser uno de los más delgados del mercado: 9 mm cuando está cerrado y unos increíbles 4,5 mm cuando está desplegado.
Para que os hagáis una idea de la ingeniería que esto implica, el iPhone Air tiene 5,6 mm de grosor. Esto significa que tener el iPhone plegable abierto ofrecerá una sensación táctil y visual extremadamente fina.
El gran reto: la obsesión por la arruga invisible
Más allá de los milímetros y las pulgadas, la verdadera prueba de fuego para este dispositivo será el pliegue de la pantalla. La razón por la que Apple ha tardado tanto en entrar en este mercado es su obsesión por ofrecer una pantalla libre de pliegues, una calidad nunca vista que supere a competidores veteranos como Samsung o Google.
Es la clásica estrategia de Cupertino: esperar pacientemente mientras otros experimentan, para luego lanzar un producto que pula todos los defectos de la competencia (como hicieron manteniendo el botón de inicio años después de que otros lo abandonaran).
El desafío final será el precio. Se rumorea que podría superar fácilmente los 2.000 dólares, por lo que Apple tendrá que vender muy bien por qué su implementación justifica ese desembolso frente al resto de opciones.
La opinión final del Gurú
Técnicamente, si los renders de Prosser son precisos, Apple va a por todas en el diseño. Lograr un grosor de 4,5 mm desplegado es una barbaridad de ingeniería que plantea serias dudas sobre la rigidez estructural y la capacidad de la batería, pero si alguien puede meter componentes en espacios imposibles, es Apple.
El formato «más ancho que alto» (tipo pasaporte) para la pantalla externa de 5,5 pulgadas es un acierto ergonómico frente a los formatos «mando a distancia» que hemos visto en otras marcas.
Pero la clave de todo, el factor que decidirá si este dispositivo es una revolución o un pisapapeles de 2.000 dólares, sigue siendo el pliegue. Apple ha esperado hasta 2026 para esto. Si después de tanta espera el pliegue es visible o se nota al tacto, el fracaso mediático será monumental. La expectativa es que la pantalla interna sea, a efectos prácticos, una sola pieza de vidrio mágico. Cualquier cosa menos que eso será una decepción para los estándares de la marca.
Jon Prosser se la juega con esta filtración, y Apple se la juega con este producto. ¡Te leemos en los comentarios! Y no te olvides de seguir a Gurú Tecno en YouTube, Instagram y Facebook.