En la historia de la ciencia, hay debates que duran décadas, batallas intelectuales entre los mayores genios de su tiempo. Y una de las más fascinantes fue la que enfrentó, hace más de 100 años, a Walther Nernst y a un joven Albert Einstein sobre una de las fronteras últimas del universo: la posibilidad de alcanzar el cero absoluto. Ahora, un físico español, José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, acaba de zanjar la discusión con una nueva y elegante demostración que da la razón a Nernst y, de paso, refuta las ideas iniciales de Einstein.
La investigación, publicada en el European Physical Journal Plus, es una de esas proezas teóricas que nos recuerdan la belleza de la física fundamental.
La batalla de los gigantes: ¿se puede llegar a -273,15 °C?
Para entender la magnitud de este trabajo, hay que viajar a principios del siglo XX. En 1905, el químico Walther Nernst propuso su «teorema del calor», que básicamente dice que a medida que nos acercamos al cero absoluto (-273,15 °C), el intercambio de entropía (una medida del desorden) también tiende a cero. De este teorema, Nernst extrajo una conclusión lógica: el cero absoluto es, por tanto, inalcanzable.
Pero Einstein, en 1912, no estaba de acuerdo. Basándose en la mecánica estadística, creía que, en teoría, sí se podía alcanzar esa temperatura definitiva y cuestionaba que la ley de Nernst fuera un principio tan fundamental como las otras leyes de la termodinámica.
La elegante solución del profesor Olalla
El profesor Martín Olalla ha resuelto este debate centenario utilizando únicamente la segunda ley de la termodinámica, que afirma que la entropía del universo siempre aumenta. Mediante un ingenioso razonamiento que utiliza el concepto de un «termómetro de Carnot», ha demostrado que el teorema de Nernst no es una ley independiente, sino una consecuencia directa de la segunda ley.

Su demostración concluye, de forma elegante y robusta, que a medida que la temperatura se acerca al cero absoluto, el intercambio de entropía también se acerca a cero, haciendo que esa temperatura sea, efectivamente, inalcanzable.
El veredicto del Gurú: una lección de humildad científica
La investigación del profesor Martín Olalla es una auténtica belleza, un ejemplo de cómo, a veces, las soluciones más elegantes a los problemas más complejos ya están escondidas en los principios que conocemos. Ha conseguido condensar la tercera ley de la termodinámica en una simple afirmación derivada de la segunda, simplificando nuestra comprensión del universo.
Es también una lección de humildad científica. Demuestra que incluso el genio más grande de la historia, Albert Einstein, podía equivocarse en sus planteamientos iniciales. Y que un siglo después, un profesor desde Sevilla puede aportar una nueva luz a uno de los debates más fundamentales de la física. Es la prueba de que la ciencia nunca se detiene, y de que las grandes preguntas siguen abiertas a nuevas y más elegantes respuestas.
¿Te fascina la idea de los límites absolutos del universo? ¿Crees que la ciencia acabará encontrando la forma de burlar estas leyes? El debate sobre la naturaleza de la realidad está servido. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.
