Mientras todos los focos apuntan a los Galaxy S Ultra y a los plegables de 2.000€, la verdadera guerra, la que paga las facturas de Samsung y decide quién domina el planeta Android, se libra en la gama media. Es aquí donde se ganan o se pierden los campeonatos del mundo de ventas. Y Samsung acaba de presentar oficialmente a su nuevo campeón para esta batalla: el Galaxy A17 5G, el sucesor del que fue el móvil Android más vendido del mundo.
Y su estrategia para seguir en el trono es, como mínimo, atrevida y muy inteligente. En lugar de meter un procesador un poco más potente y subir el precio, han hecho justo lo contrario: han mantenido el mismo motor que el año pasado y han mejorado todo lo demás, desde el diseño hasta el soporte de software, manteniendo un precio de derribo.
El motor se queda, la carrocería mejora
El corazón de la bestia es un viejo conocido: el procesador Exynos 1330 de ocho núcleos. Sí, es el mismo chip que montaba su predecesor, el A16. Samsung ha decidido que la potencia de este procesador es más que suficiente para el 99% de los usuarios de esta gama, que priorizan WhatsApp, Instagram y una buena autonomía por encima de los benchmarks.

Donde sí han invertido es en lo que se ve y se toca. El A17 es ahora más fino (7,5 mm) y más ligero (192 g). La pantalla sigue siendo un excelente panel Super AMOLED de 6,7 pulgadas con resolución FHD+ y 90Hz, pero ahora está protegida por un cristal más resistente. La cámara principal mantiene el buen sensor de 50 MP, pero se le ha mejorado la estabilización óptica de imagen (OIS), lo que debería traducirse en mejores fotos nocturnas y vídeos más estables.
La receta de Samsung para dominar
Aquí viene la jugada maestra. Al no gastar en un nuevo procesador, pueden ofrecer el terminal a un precio de escándalo. El precio de salida en Taiwán es de 7.490 dólares taiwaneses, lo que se traduce en unos 220 euros para la versión de 6 GB + 128 GB. Por ese precio, te llevas un móvil con una pantalla gigante, una cámara estabilizada y una enorme batería de 5000 mAh con carga de 25W.
Pero la verdadera arma secreta de Samsung, la que humilla a la competencia china en este rango de precios, es la promesa de software. Aunque este modelo no tendrá los 7 años de los gama alta, es de esperar que reciba al menos 4 grandes actualizaciones de Android y 5 años de parches de seguridad. Nadie más en la gama media ofrece esta tranquilidad y longevidad. Samsung ha entendido que su cliente no es un friki de la tecnología. Su cliente es la persona normal, que quiere un móvil bonito, que haga buenas fotos, que la batería le dure y, sobre todo, que no se le quede obsoleto y vulnerable en dos años. No venden megahercios, venden fiabilidad y confianza.
¿Es esta la estrategia correcta para la gama media? ¿Prefieres un procesador más nuevo o la garantía de años de actualizaciones? El debate sobre el equilibrio perfecto en un smartphone está servido. Déjanos tu opinión en los comentarios y únete a la discusión en Instagram, Facebook y YouTube.
